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Bruselas, 18 de julio de 2016 (CSI EnLínea): La CSI ha manifestado su profunda inquietud por el despido de cerca de 3.000 fiscales y jueces, así como 8.000 agentes de la policía y un elevado número de funcionarios, como secuela del fallido Golpe militar en Turquía. Se calcula que unas 232 personas perdieron la vida durante el intento golpista, y cerca de 1.400 resultaron heridas.

Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI, comentó “Ante todo y sobre todo estamos con las familias de aquellos que perdieron la vida trágicamente, y con los cientos que resultaron heridos. La CSI condena sin paliativos el intento de tomar el poder por la fuerza militar, e insta a que los responsables sean juzgados de acuerdo con el Estado de derecho. No obstante, la celeridad con que el Gobierno del presidente Erdogan ha actuado para despedir a miles de jueces y fiscales, 8.000 agentes de la policía, numerosos funcionarios civiles y otros empleados es motivo de honda preocupación. Aunque el intento golpista fracasó, la democracia sigue amenazada, teniendo en cuenta que las autoridades parecen estar determinadas a consolidar aún más su poder, sin importar las consecuencias para el pueblo turco y para sus vecinos”.

Se ha tenido noticia de que 6.000 personas en total han sido arrestadas desde el intento de Golpe de Estado.

En los últimos años se ha constatado un serio debilitamiento de las libertades democráticas y los derechos humanos en Turquía, donde sindicalistas, periodistas y académicos se han convertido particularmente en blanco de la represión por parte del Estado. En mayo de este año, la CSI informó que más 1.000 sindicalistas estaban siendo investigados por su participación en un acto pidiendo paz y democracia. Unos 284 están exilados o han sido transferidos, 403 fueron obligados a retirarse, 102 están siendo investigados y 97 han sido acusados de “insultos al Presidente”.

“Turquía ha resistido a este Golpe de Estado. En el período posterior al mismo, resulta imperativo que el presidente Erdogan y su gobierno respeten los principios fundamentales de la democracia y la legalidad internacional. Las deshonrosas y violentas acciones de una sección de las fuerzas armadas no ha de utilizarse como excusa para ejercer una mayor represión a los opositores al Gobierno, que de hecho están comprometidos con la paz, la democracia y los derechos humanos”, añadió Burrow.