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Mar, Ene

En las tradicionales aulas el profesor dicta clases a sus alumnos, quienes se dedican a copiar y a repetir lo que el docente dijo; acatando los “sabios consejos” de los viejos: el buen alumno es el que va a aprender no a irrespetar con preguntas o cuestionamientos. Una queja constante de la educación que reciben los jóvenes colombianos es que no se los prepara para la vida ni para el desempeño laboral; se suele escuchar que los estudiantes parece que vivieran en otro mundo, que su actitud frente a los conflictos, por agudos que sean, es el desentendimiento, como si lo que ocurre en la casa, la sociedad y el país nada tuviera que ver con ellos.  No se puede esperar cosa distinta, cuando hay un entorno y una comunidad educativa donde se capacita a las personas para que sean obedientes, sumisas, temerosas de lo divino y lo humano, preocupadas por cuidar el puesto o cupo, “concientizadas para no revelarse” y de esta manera  evitar castigos o consecuencias.
Afortunadamente hoy, con los Paros Nacionales de 21 de noviembre de 2019 y 21 de enero de 2020, aunque para algunos resulte contradictorio, se ha revivido la esperanza, los estudiantes están rompiendo desuetos esquemas y dando importantes lecciones; el lugar para aprender son las calles, los parques y las plazas, no exclusivamente las aulas. En estos escenarios donde discurre la vida diaria de la gente, con profunda desigualdad, angustias y necesidades insatisfechas, que se agudizan y se esquivan administración tras administración, los estudiantes han hecho evidente su sensibilidad, están preocupados por esas realidades; que bueno que esto esté pasando. No es necesario que los jóvenes y otros sectores de la sociedad deban comprender exactamente el origen, el alcance de los múltiples problemas y que además sus reivindicaciones deban ser concretas, estructuradas, para que merezcan la atención del presidente de la República y los funcionarios de las entidades territoriales. No, lo esencial es el ejercicio de los derechos y la conciencia social, que sin distingo de estratos se expresen opiniones, pensamientos, inconformidades, lo que prima es la libertad y la inclusión. En la calle como en toda aula hay mucho para aprender, de eso se trata, una lección está repasada: las protestas y manifestaciones deben ser pacíficas, son inadmisibles la violencia, el vandalismo, la provocación del miedo, provenga de particulares o de las autoridades.

Leer más: Las calles, aulas de la democracia

Los trabajadores colombianos están enfrentando el más grande período de reformas laborales de las últimas décadas. En efecto, el país ha venido realizando, con el soporte legislativo del partido de gobierno, varias reformas a la vez a los mercados laborales, y a los diferentes elementos que les son afines, lo que se constituye en una hábil estrategia para ir garantizando su paso con éxito en el Congreso.

A la Ley de Financiamiento que sin duda es un cambio en el uso de los ingresos de los trabajadores, se le suma la norma que le da una mayor flexibilidad al destino de las cesantías. La salud y en particular el Plan Obligatorio de Salud son sujetos permanentes de cambio, hoy ya rige el Plan de Beneficios en Salud con Cargo a la Unidad de Pago por Capitación (PBSUPC) que, si bien aumentó la lista de servicios y medicamentos, no da claridades frente a su financiamiento, un riesgo al incumplimiento constante de las EPS.

Leer más: El mercado laboral: reformas e incertidumbre

El Espectador.com 15 Oct 2016
Por: Alfredo Molano Bravo

El documento presentado por el Centro Democrático llamado “Bases para un acuerdo nacional de paz” es una pieza reaccionaria y provocadora que busca echar el país para atrás o empujarlo al abismo.

Uribe y sus corifeos buscan, al acusar el acuerdo de La Habana de propiciar la impunidad, proteger al paramilitarismo, a los parapolíticos, a las manzanas podridas, a los despojadores de tierras, a los terratenientes, es decir, a su combo, para que las cosas sigan como siempre. Uribe recoge el pensamiento más retardatario político y religioso que va de Núñez a Laureano, y con él amasa una propuesta que en el fondo es una invitación a Santos y a Pastrana para crear otro Frente Nacional y arremeter así, con todos los fierros, contra las guerrillas.

La propuesta más radical es la eliminación de la Jurisdicción especial para la paz y regresar a la Ley de justicia y paz que dejó en la más absoluta impunidad al 99,99% de los paramilitares: 35 sentencias de los 4.440 desmovilizados. Más aún, Uribe, que tanto ha gritado contra el reclutamiento de menores, impidió que 3.000 niños que estaban en las filas paramilitares fueran entregados al ICBF. ¡Cuánto fariseísmo! Preocupa que la idea de volver a la Ley 975 de 2005 sea también la propuesta del fiscal Néstor Humberto Martínez, tan amigo de Vargas Lleras. Por supuesto que no se trata de judicializar a unos poquísimos guerrilleros si se aplica la 975 tal como ha sido aplicada. Lo que pretende Uribe es dividir las guerrillas, al condenar por la justicia ordinaria a los comandantes –que son quienes podrían ser acusados de crímenes de lesa humanidad– y amnistiar a sus tropas. Es en este punto exactamente donde se cruzan dos rayas rojas. El Centro Democrático no cederá en este punto porque sabe que la Jurisdicción de paz podría destapar todo lo que ha sido tapado desde la muerte de Pedro Juan Moreno. Un expediente pesado. Tampoco cederá en este tema la guerrilla no sólo porque renunciaría a un principio establecido desde siempre, sino porque cualquier concesión en el tema amenazaría con una división en sus filas y nada ha caracterizado tanto a las Farc como su unidad.

Por lo demás, lo que se propone el uribismo es impedir que los jefes de las guerrillas vayan al Congreso y participen de la vida política. Es el miedo que ha caracterizado a la extrema derecha, el que está detrás de los asesinatos de Gaitán, Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro. El pavor de ser desplazada por una fuerza que reduzca sus privilegios. Privilegios políticos con que siempre se ha defendido la gran propiedad y que de nuevo brincan en la propuesta del Centro Democrático: trabar la realización de un catastro técnico y actualizado; atravesarse al limitado alcance de la Ley de restitución de tierras (Ley 1448 de 2011); privilegiar la agroindustria de la palma, la caña de azúcar, los granos transgénicos, en detrimento de la economía campesina; generalizar las Zidres y debilitar más las cinco Reservas Campesinas, y, como si fuera poco, volver a la fumigación de cultivos de coca como método para desplazar colonos y ampliar la frontera agrícola en favor de la ganadería extensiva. Es decir, la uberrimización del campo.

Las manifestaciones que han llenado calles y plazas muestran qué tan pírrica es la mayoría del No alcanzada en el plebiscito y qué tan carente de principios éticos es el uribismo que lo demandó ante las Cortes para ahora usar su resultado como programa electoral. El Sí confía en que la valiente perseverancia del presidente en la búsqueda de la paz no ceda a los cantos de sirena de un nuevo Frente Nacional que, como el del 57, conduzca a la guerra.

PUNTO APARTE: Murió en Bogotá el Señor Jeangros, que me expulsó del colegio Refous donde me refugié de otras expulsiones. Hace un año me llamó a conversar con los estudiantes de bachillerato. Volví a sentirme su alumno y reviví el espíritu crítico e irreverente de su enseñanza. Siguiéndolo a pie atravesamos la Serranía de Las Palomas entre Gachalá y Medina, donde conocí la fatiga de mi cuerpo y la belleza del país.

 

 

Entre el incumplimiento y el escepticismo una visita a la zona veredal de planadas (Tolima)

Por: RENAN VEGA CANTOR

Visitar una zona veredal (ahora denominadas Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación) es una experiencia que ayuda a entender de manera directa lo que es Colombia, un país pletórico de injusticias y desigualdad, lo que ha sido la guerra de los últimos 60 años y la magnitud de los incumplimientos del Estado al pretendido acuerdo de paz con las FARC. La zona veredal de Planadas se encuentra ubicada a casi dos horas del casco municipal, en la vereda El Oso, localizada a unos 25 minutos del caserío de Gaitania.

Para llegar a Planadas desde Bogotá se hace un recorrido en bus de unas 10 horas, en una vía que, a medida que se acerca a ese casco municipal, se encuentra destapada, semi-destruida. Aunque se viaje de noche, es imposible dormir al final del trayecto por la cantidad de huecos y derrumbes que encuentra el bus en su recorrido, sobre todo entre Ataco y Planadas. Esto muestra lo que es el abandono del Estado en términos reales. Luego de llegar al casco municipal de Planadas, nos trasladamos en moto a la Zona Veredal, por una carretera en su mayor parte sin pavimentar, que es una trocha en pésimo estado de conservación.

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"El presupuesto general de la nación refleja las fuerzas políticas en Colombia", es la conclusión del economista Libardo Sarmiento, respecto la aprobación de $235,6 billones de pesos aprobados por el Congreso de la República para el 2018. Cuyos rubros más afectados son el sector agropecuario, las universidades públicas, el deporte, el ambiente, la ciencia y la tecnología, la cultura, entre otros.

De acuerdo con el analista, no se trata de un presupuesto que se piense en torno a la construcción y de la paz, ni en los sectores más desfavorecidos, por lo contrario, asegura que los terratenientes y el sector empresarial no pagan impuestos, ya que cada sector económico tiene congresistas que defienden sus intereses.

"Es un concejo de raza gigante el que le ha hecho el gobierno a las movilizaciones sociales y a los acuerdos de paz", en ese sentido, explica Sarmiento, pareciera que el país continuara en guerra, ya que el presupuesto en defensa aumentó un 5,5% para un total de $31,6 billones, mientras que cayeron los recursos destinados al desarrollo del campo.

PARA EL POSCONFLICTO

De los 235 billones de pesos, el rubro para posconflicto es de apenas 2,8 millones de pesos, frente a esto se destaca que cálculos no oficiales señalan que solo para la sustitución de cultivos de uso ilícito de 50.000 familias, se necesitarían 1,8 billones. Adicional a eso, el sector de la agricultura tuvo una disminución de más del 20%, asimismo, el presupuesto para ambiente y desarrollo bajó un 8,8% y el deporte un 6%, sin embargo se trata de sectores claves para construcción de paz.

SALUD Y EDUCACIÓN

Por otro lado, aunque se ha dicho el presupuesto para la educación aumentó un 5,8%, es de resaltar que mientras se prioriza el presupuesto para el programa 'Ser pilo paga', que contará con 800 mil millones de pesos, en contraste con la asignación para las universidades públicas, solo hay 100 mil millones de pesos. La magnitud del problema es tal que solo la Universidad Nacional tiene un déficit superior a los 130 mil millones de pesos.

De igual firma sucede con la salud, que aparece con un 6,2% de aumento, pero en hospitales solo se invertirá $500 mil millones, y solo el Hospital Universitario del Valle tiene un déficit por más de 120 mil millones, cuando hay más de 300 hospitales públicos en el país.

El economista señala que el gasto social que aparece en el presupuesto que implica 42 billones de pesos y en el que se contemplan las pensiones en Colombia de las cuales solo gozan un 20% de lo los mayores de 65 años, de ellos el 66% de los 42 billones que se gasta el Estado en pensiones van para el 2% de los pensionados. Eso se debe a que la mayor parte de esa suma se gasta en las grandes pensiones, de ex funcionarios públicos, tales como congresista, a quienes por 4 años en ese cargo, obtienen pensiones por 24 millones de pesos.

En esa medida Libardo Sarmiento concluye, en la misma línea de la congresista Claudia López, que que los partidos políticos son carteles mafiosos que buscan es capturar rentas del Estado, y con ello manejar la bolsa de empleo que manejan los partidos, de allí todos los problemas de corrupción anualmente hace que el país pierda $50 billones anuales durante la ejecución de los gastos del Presupuesto General, como lo afirma el contralor general, Edgardo Maya.

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