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Mientras que la preocupación principal del señor Iván Duque es su agresiva intromisión en los asuntos internos de Venezuela buscando propiciar como sea, una guerra, cumpliendo sumisamente por lo ordenado por el sociópata que hoy dirige los destinos del imperio del norte, Donald Trump, la universidad pública en Colombia se encuentra en Paro, en movilización, en medio de una profunda crisis económica. También el Sena se encuentra al borde del colapso por falta de presupuesto. Pero simultáneamente el ministro de guerra, el señor Guillermo Botero, pide al Congreso de la República, dos billones de pesos para la compra de misiles, y el Congreso de la República termina aprobándole al gobierno el presupuesto para el año 2019 con un significativo recorte a la educación, la ciencia y la tecnología y, en cambio, sí con un abultado presupuesto para la guerra.

Y es que a esta clase dirigente no le interesa el desarrollo y el progreso del país; se sienten a gusto en medio del atraso y la ignorancia generalizada del país, muy conveniente a sus mezquinos intereses económicos y políticos; no entiende o no quiere entender, de la importancia de la educación para el desarrollo del país para poder romper con el atraso y el subdesarrollo a que nos hemos visto sometidos. En materia de desarrollo científico y tecnológico, Colombia se encuentra atrás y a una enorme distancia de países como Alemania, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, por citar solo algunos. Nosotros afirmamos que los jóvenes colombianos y el país en general, tiene derecho a lo más avanzado de la ciencia y el conocimiento universal.

En el intercambio comercial internacional, el saldo es en rojo: son más las divisas que se van a los países desarrollados, industrializados, por los productos que importamos de ellos, que las que ingresan al país por la venta, a precios bajos, de nuestros recursos naturales; y lo que es muy grave, la exportación de recursos naturales no genera circuitos productivos (como podría ser una industria petroquímica, o siderúrgica), manteniendo el alto índice de desempleo, de subempleo y de trabajo informal existente hoy en el país.

No es lo mismo vender un barril de petróleo crudo que importar un barril de gasolina para aviones o cientos de productos derivados del petróleo. En el caso colombiano, se instalaron oleoductos que van desde los pozos petroleros hasta los puertos, en donde es bombeado a los buques-tanque que lo transportan a los países que poseen industria petroquímica, y como consecuencia de ello, sus trabajadores son altamente calificados y gozan de empleo estable y decente.

No es lo mismo vender el carbón que requiere la industria siderúrgica de Japón o Alemania, abriendo unos enormes cráteres en el Cerrejón, debido a la explotación minera a gran escala y a cielo abierto que allí se desarrolla, contaminando el aire, el mar, los ríos y el suelo, con efectos negativos para los seres humanos, la flora y la fauna, que importar acero inoxidable de los países desarrollados que lo producen, como hace hoy en día Colombia.

¿Por qué Colombia es un país atrasado científica y tecnológicamente; qué tiene que ver la educación en esta situación; tendrá esto que ver con la pérdida de la soberanía nacional; tendrán responsabilidad en esta situación quienes han dirigido el país en los últimos cien años, obedeciendo sumisamente a los ordenamientos del imperio del norte?

La consigna del movimiento estudiantil de 1971 cobra hoy plena vigencia: ¡Por una educación nacional, científica y de masas!  Nacional, porque la educación debe ser palanca de desarrollo y de progreso para el país; científica, porque Colombia necesita ingenieros, agrónomos, médicos, docentes del más alto nivel, profesionales en todos los campos de la producción y del conocimiento, fundamentados en la más rigorosa investigación, que dé cuenta y solución a los ingentes problemas que demanda el país; ese es el papel que juega la educación en los países desarrollados y ricos, de ahí su desarrollo y riqueza; y una educación de masas que permita a los sectores populares el acceso a la tecnología más avanzada, a su creación e innovación, que proporcione el conocimiento científico que permita conocer las leyes de la sociedad y la naturaleza, que aparte a los jóvenes y a la población en general, de la superstición y el ciego fanatismo y que permita, además, identificar y comprender las causas del atraso y la desigualdad social, para que de esta manera se pueda realizar una acción transformadora que redunde en un mejoramiento significativo en la calidad de vida de la mayoría de los colombianos y en la plena soberanía del país.

Por un presupuesto y oportuno para la educación pública, por una educación nacional, científica y al servicio del pueblo, no queda otra alternativa que la movilización social y la denuncia permanente de estudiantes, padres de familia y profesores y seguir construyendo la más amplia unidad que permita derrotar, en las urnas, a esa clase política corrupta, vendepatria, enemiga de la educación y del medio ambiente; enemiga del progreso, de la democracia y de la paz.


Por: Néstor Raúl Ramírez Moreno
Comité Ejecutivo
Central Unitaria de Trabajadores CUT
Subdirectiva Bogotá-Cundinamarca

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