Sidebar

23
Mié, Ene

Noticias
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Según la Constitución Política de Colombia, tenemos un estado y una nación democrática, pluralista, que defiende, la vida honra y bienes de las personas y sus derechos. En consecuencia, el gobierno y las instituciones establecidas deberían ser garantes de esos derechos. Sin embargo, este ideal no pasa de ser una novela rosa. Así lo confirman las noticias de televisión, los periódicos y las redes sociales que se asesina a los líderes sociales, se despojan los dineros de la alimentación de los niños escolares, se encuentran grandes peculados consumados por los funcionarios encargados de manejar los dineros del tesoro público, se desaparecen los fondos de la salud, se despide sin justificación  a grandes grupos de trabajadores, se persigue a grupos sociales por ser diferentes, etc., etc., y todo parece normal, y como si nada pasara, es el dejar hacer, dejar pasar.

Por todo lo anterior, tenemos que reflexionar y actuar en consecuencia; los dirigentes sindicales estamos en la obligación moral de dar a la clase trabajadora una visión de los que pasa en nuestro país. Precisamos comprender que el estado actual en el que hemos tenido que afrontar una crisis de los derechos laborales, económicos y políticos, no siempre ha sido así, veamos algunos hechos, de ayer y hoy.

Los derechos humanos aparecen en la revolución francesa el siglo XVIII, en ellas se materializa la lucha por la democracia y la igualdad entre los hombres desde el punto de vista del derecho.

En los albores de la industrialización del siglo XIX aparece la lucha de los trabajadores por tener una jornada laboral humanizada y unos salarios que alcanzaran para la supervivencia del trabajador  y su familia, lo cual se logró luego de duras jornadas de huelgas y sacrificios humanos, la senda se trazó con sangre y muerte, que fructificaron en  ocho horas de trabajo y salario digno, por la masacre  en Chicago” (Primero de mayo)  y las mujeres sacrificadas  “heroínas de Nueva York”,(8 de marzo) trabajadores y trabajadoras en lucha  por los derechos de todos.

En el siglo XX se plasmaron en casi todos los países derechos laborales como la huelga, la jornada de ocho horas, seguridad social en salud, pensiones y riesgos profesionales, estabilidad en el empleo y pago mínimo vital, derecho de asociación, derecho sindical, y vocería de los trabajadores ante los  empleadores, derechos que se establecieron gracias a la lucha de hombres y mujeres que con  huelgas, paros, movilizaciones, encarcelamientos, muerte  y represión no cejaron en su empeño por lograr una vida digna y un mejor estado económico, gracias a ellos se logró un avance en el  objetivo  de tener una vida digna.

En el siglo XXI, en el que debía la humanidad mejorar su estatus de mejor vida y pasar de la opresión política y la explotación económica,  gracias a la ciencia y la tecnología para mejorar sustancialmente la vida humana, los dueños del capital y del poder económico y político no quedaron saciados con la explotación capitalista durante los tres siglos anteriores y ellos mejoraron la manera de explotar y sojuzgar con el neoliberalismo que a través diseñar un nuevo modelo de estado y de manejo económico, amplió las  ganancias y recortó los derechos individuales y sociales.

Vamos en retroceso del capitalismo explotador opresor al capitalismo salvaje de los monopolios financieros, sin humanismos, sin ningún miramiento, acabando los derechos que se habían adquirido en muchas batallas, los empleadores se afianzaron en el estado y desde él, dejó sin posibilidad a los trabajadores de confrontar sus derechos.

Veamos:


El derecho al salario es una tragicomedia, donde los empleadores y estado determinan el valor del salario mínimo de horror, que técnicamente no alcanza para la subsistencia de una persona, menos para una familia y como consecuencia del salario mínimos mensual se derivan los salarios de los demás trabajadores y se determinan al antojo del empleador.   

La estabilidad en el neoliberalismo no existe, no hay contratos indefinidos. Solo contratos a término fijo para algunos pocos. En el estado apareció el contrato de servicios y los trabajadores y empleados del estado dependen de la politiquería y el clientelismo. Los patronos privados crearon las cooperativas de trabajo asociados y crearon en empleo sin prestaciones ni seguridad social, donde no hay patrón a quién reclamar, es la famosa tercerización, un empleo precario que está acabando con el sindicalismo.

El estado a los trabajadores le ofrece los contratos de servicios y de libre nombramiento y remoción, con lo que se sojuzga a los empleados y trabajadores y evita la lucha por sus empleos estables y dignos. Los trabajadores colombianos del sector privado están atemorizados porque en algún momento son despedidos del trabajo.

Los trabajadores estamos acosados por el neoliberalismo que convirtió casi todos los derechos fundamentales en negocios.

La salud del enfermo se convierte en cliente. Y con este nombre cliente se crea la más desvergonzada explotación rentable de la vida, cada usuario prepaga su servicio de salud y las empresas prestadoras de salud EPS, reciben el dinero y mágicamente los desaparecen.

En la parte administrativa, los jefes de personal de antaño se convirtieron en los jefes de talento humano. Pero ni talentosos, ni humanos, en la empresas privadas y estatales, son jefes de la represión, birlando los derechos que aún quedan en el Código Sustantivo del Trabajo y las normas de la carrera administrativa.

Llamo a los trabajadores a que nos concienticemos y hagamos una pedagogía y práctica de la lucha sobre nuestros derechos y nos movilicemos para alcanzar las reivindicaciones, de nuestros derechos como trabajadores


Por: ANA EDITH VACA MORA
Segunda vicepresidenta
CUT REGIONAL BOGOTÁ CUNDINAMARCA