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Sáb, Feb

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Las trabajadoras y trabajadores del país expresamos nuestra indignación y rechazo ante la siniestra cadena de asesinatos, 8 dirigentes sociales, hombres y mujeres, apenas comenzando el año, van 32 desde el inicio del gobierno de Iván Duque, y 311 desde que se firmó el Acuerdo de Paz en el 2016. Indignación frente a un gobierno indolente ante esta tragedia de enormes proporciones, un gobierno más preocupado por cumplir sumisamente con el mandato que le impone Estados Unidos, empeñado en generar una guerra fratricida en contra de la hermana República Bolivariana de Venezuela, empeñado en propiciar un golpe de estado en contra del legítimo gobierno venezolano, que en proteger la vida de sus ciudadanos, y aún más, cuando se trata de hombres y mujeres, campesinos y campesinas e indígenas, defensores de los Derechos Humanos.

Lo que está pasando en Colombia es un genocidio, esto es terrorismo del más cruel y sangriento, frente al cual la población no puede permanecer impávida, indiferente. Desde aquí llamamos a los trabajadores, a los estudiantes, a los campesinos, a los indígenas, a los jóvenes, a los ancianos, a las iglesias, a las organizaciones políticas y sociales, a los sindicatos, a movilizarnos en defensa del más sagrado de los derechos, el derecho a la vida y a exigirle al gobierno que cumpla con el mandato constitucional de proteger la vida de sus ciudadanos y ciudadanas. ¿O será que el gobierno es cómplice, y por ello su indolencia y negligencia ante estos hechos tan graves?

Con esta misma indignación, repudiamos el vil asesinato de 21 personas, en el execrable acto terrorista cometido en la Escuela de Cadetes General Santander y expresamos nuestra solidaridad para con sus familias y para con las cerca de setenta personas heridas en tan abominable acto terrorista.

Rechazamos tajantemente, como siempre lo hemos hecho, el terrorismo y la violencia que se ha enseñoreado en el territorio nacional, venga de donde venga, aquí no puede haber una perversa doble moral. No hay causa alguna que justifique estos crímenes. Al país debe dolerle e indignarle, tanto el asesinato de policías como el de las y los dirigentes sociales campesinos e indígenas.

Los trabajadores, seguiremos luchando por la paz, por la vida y por la democracia, rechazando con vehemencia la guerra, denunciando a quienes hoy, quieren hacer trizas los acuerdos de paz logrados en el gobierno anterior, y pretenden hacer retroceder la historia del país hacia esa época nefasta de guerra que creíamos ya superada. Guerra que solo beneficia a quienes se enriquecen con ella, a quienes han expulsado de sus tierras en medio de la violencia a sus legítimos propietarios, los campesinos e indígenas, a quienes niegan en medio de la guerra y la violencia, los derechos civiles y políticos de la población, impidiendo el pluralismo, la diversidad, y el respeto a la diferencia.

El repudiable crimen cometido contra los jóvenes policías no puede ser utilizado como cortina de humo para tapar el otro hecho siniestro que resquebraja la ya endeble democracia nacional: una fiscalía general cooptada por la mafia y la corrupción y puesta al servicio de proteger a quienes han saqueado las arcas del Estado, quienes han amasado enormes fortunas a través del peculado, del soborno, del cobro de cuantiosas coimas para adjudicar contratos y beneficiar a quienes les financian sus campañas políticas, a quienes ponen los billetes para la perversa compra de votos y conciencias.

Cientos de miles ciudadanos y ciudadanas, la gente honrada y trabajadora, nos movilizamos en todo el país e inclusive fuera de él, el pasado 11 de enero, y lo seguiremos haciendo, exigiendo la renuncia del fiscal general de la nación, el señor Néstor Humberto Martínez y que se investigue hasta el fondo este oscuro entramado en el que han venido muriendo los testigos claves que con sus declaraciones y testimonios involucran al señor Néstor Humberto Martínez. Una tragicomedia nacional muy al estilo del siniestro mundo de la mafia y del hampa.

Por la defensa de las instituciones democráticas y de la democracia misma, nos seguiremos movilizando, exigiéndole al gobierno de Ivan Duque que cumpla con lo prometido, “el que la hace la paga”. ¿O será que lo que quiso decir en campaña el señor Duque es que en su gobierno “ser pillo si paga”? porque eso es lo que se ha demostrado en sus ya más de cien días de gobierno.

¡NO AL TERRORISMO Y A LA VIOLENCIA, VENGA DE DONDE VENGA. NI UN MUERTO MAS. BASTA YA!

¡QUE RENUNCIE EL CORRUPTO FISCAL NESTOR HUMBERTO MARTINEZ!

Por: Néstor Raúl Ramírez Moreno
Comité Ejecutivo
Central Unitaria de Trabajadores CUT
Subdirectiva Bogotá-Cundinamarca