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¿Qué Celebrar?

Recordemos que ya se produjo una primera celebración del bicentenario de la independencia, en este caso, el 20 de julio de 2010, cuando el establecimiento, a través de su historia oficial, celebró el llamado “grito de la independencia”, básicamente con desfiles militares y la manipulación de un revisionismo histórico al proclamar la efeméride, como los doscientos años de creación del ejército nacional; lo cual se constituye en una falacia histórica, porque la concreción de este ejército del estado – nación, es muy posterior, pero esta la celebración, como tal, sirve para alimentar concepciones como el patrioterismo, el chovinismo y el propio militarismo, tan en boga en estos tiempos; incluso lo reafirmó con un video promocional que recoge escenas de las tropas libertadoras atravesando la cordillera oriental por el páramo de Pisba y las batallas épicas, hasta la exaltación de los actuales “héroes de la patria”. Esto para afirmar sobre la llamada celebración en primera instancia, dándole tiempo al actual gobierno, para la parafernalia y preparativos que se están haciendo para conmemorar la segunda versión, el 7 de agosto de 2.019, con el preámbulo del desfile militar el 20 de julio, en el parque Simón Bolívar.

Al rescate de la historia crítica.

Una vez más, el escenario de los discursos, de los diversos preparativos, unos se acomodan a la llamada “verdad oficial”, a la historia de Bronce, de la exaltación heroica de los llamados próceres de la independencia. Por otra parte, se debe resaltar la importancia de los acontecimientos en conexión con los contextos sociales, políticos, económicos y culturales de los actores sociales, no solo los de la élite, si no de las clases subalternas que participaron en el proceso.
Ver la historia en correlación de fenómenos en sus dinámicas, tanto internas como externas, sin caer en el dogmatismo ni el apasionamiento pueril. Es un buen ejercicio para confrontar las diversas concepciones e intereses que mueven esta “celebración”.

Recordemos que la llamada gesta independentista fue un periodo marcado por la resistencia a la reconquista española; que implantó el denominado “régimen del terror”, época signada por las ejecuciones sumarias, especialmente a través de la modalidad de fusilamiento público para generar pánico en la población, como escarnio público. Como no recordar los acontecimientos del jardín de Donato, hoy parque de los Mártires en Bogotá, el sitio de ejecuciones en Germania, cerca de Monserrate, el parque del Restrepo donde existía una placa que lamentablemente fue destruida y que hacía reseña histórica de los fusilamientos en este sitio, que ha sido olvidado.

Otros sitios como Tunja, el Socorro Santander, y el llamado sitio de Cartagena, que, a través de un cerco, su población fue condenada a la muerte espantosa por hambre y luego brutalmente rematados.

Ante tanto atropello, ante tanta ignominia, se genera, al decir del gran escritor y revolucionario Dominicano Juan Bosch -las condiciones de una verdadera guerra social- que se convirtió en el escenario o el móvil, donde actuaron las fuerzas conspirativas y de cambio de esta época.

El ejército Bolivariano.

Todos estos acontecimientos fueron preparando las condiciones para la creación del ejército libertador, que, utilizando la modalidad de combate de guerra de guerrillas, fue organizando la resistencia armada, realizando el recorrido histórico, conocido como la ruta libertadora. Esta travesía épica, desde los llanos Colombo – venezolanos, el agrupamiento en el centro de operaciones de Tame – Arauca, remontando la cordillera oriental por el páramo de Pisba, Socha y se generan dos batallas decisivas para la independencia:
-El pantano de Vargas, el 25 de julio de 1.819.
-Y el puente de Boyacá, 7 de agosto de 1.819.

Es necesario destacar que este proceso fue una creación colectiva de granadinos (colombianos) y venezolanos, lógico que también participó la legión británica comandada por Jaime Rook, Por lo tanto, va un homenaje histórico a los venezolanos y granadinos, tal como aparece en la placa del monumento de Rodrigo Arenas Betancur en el pantano de Vargas:
Los heroicos lanceros que, como especie de destacamento suicida, arremetieron contra las tropas españolas. Un reconocimiento a:
General Simón Bolívar, Venezuela, - Coronel Juan José Rondón, Venezuela, - Capitán Julián Mellao, Venezuela, - Capitán Valentín García, Granadino, - Capitán Miguel Lara, Granadino, Capitán Domingo Mirabal, Venezuela, - Capitán Celedonio Sánchez, Granadino, Teniente José de la Cruz Paredes, Venezuela, Teniente Rozo Sánchez, Granadino, - Teniente Pablo Mutate, Granadino, - Teniente Pedro Lancheros, Granadino, - Subteniente Bonifacio Gutiérrez, Granadino, - Subteniente Saturnino Gutiérrez, Granadino, - Subteniente Miguel Segovia, Venezuela, - Subteniente Pablo Segovia, Venezuela, - Sargento Inocencio Chincá, Granadino.

La mujer y el proceso de independencia.

Debemos destacar el papel fundamental desempeñado por muchas mujeres en el proceso independentista. Es necesario hacerlo para fortalecer una visión crítica del Bicentenario; como no recordar a Manuelita Sáenz, la libertadora del libertador y su papel combatiente, Antonia Santos y su ideario que desempeñó en el proceso, Policarpa Salavarrieta, ridiculizada en una serie televisiva de R.C.N., las mujeres de la provincia de Tunja que resistieron los embates represivos de las hordas agresoras españolas, como la quema de las casas y del poblado que hoy se llama Venta quemada; es un homenaje que debemos rendir a Justina Estepa, Presentación Buendía, Ignacia Medina, María de los Ángeles Teresa Izquierdo, Estefanía Leyva, Juana Ramírez, Juana Velazco, Estefanía Parra, Matilda Anaror, Juana Bejarano, Casilda Zafra, Simona Anaya, Clara Tocarruncho, Juana Plazas, Teresa Izquierdo y muchas más, lamentablemente condenadas al anonimato, pero que ofrendaron sus vidas y lucharon de diversas maneras para contribuir a sacar al ignominioso imperio Español de estas tierras. También debe servir esta efeméride para rememorar a los caídos en la masacre de Pienta Santander el 4 de agosto de 1.819.

Bolívar antiimperialista.

Existen en la actualidad algunos debates históricos sobre el pensamiento político de Bolívar, el debate con Marx, quien critica al libertador, desde un punto de vista, considerado Eurocéntrico, y el rescate que hacen los pensadores Marxistas Latinoamericanos del denominado Bolivarianismo. Como lo plantea José Carlos Mariátequi, al considerar la importancia del aporte indiano y latinoamericano para interpretar la historia de estos pueblos; también, tenemos la reivindicación que hace de Bolívar el que fuera secretario general del Partido Comunista Colombiano, Gilberto Vieira, en entrevista con Marta Harneker, donde resalta el papel como antiimperialista del libertador, quien en forma temprana fue visionario del expansionismo imperial de los Estados Unidos, por eso en el congreso anfictiónico de Panamá y en otros eventos, como los congresos de Angostura y Cúcuta, siempre enarboló el referente de la integración de las repúblicas liberadas en el proyecto de la gran Colombia, que lamentablemente fracasó, con su
disolución en 1.830.

El ideario Bolivariano de integración latinoamericana y caribeña continua vigente, como lo planteó el pintor universal de origen ecuatoriano, Oswaldo Guayasamín: “América Latina y el Caribe, un solo país”, tenemos que continuar por la senda de la integración, es el mejor homenaje a nuestros libertadores.

Consideraciones finales.

Quiero resaltar lo planteado por el historiador Cubano, Eusebio Leal, quien considera que debemos conmovernos con los relatos de la historia, enarbolar como una especie de cántico de la historia popular; también tenemos que reivindicar este derecho; que mejor que exaltar para reflexionar sobre la importancia de una historia transformadora, de los diversos acontecimientos, del proceso de independencia, para la búsqueda de la segunda independencia, tan necesaria para los pueblos que integramos este vasto territorio denominado América Latina y el Caribe. Ese es el ideario, a continuar en esta brega, por la dignificación y la liberación de la patria grande.

Por: Orlando Solórzano Roldan
Presidente de ANEP – Docentes pensionados