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Hace 59 años en las calles de la República Dominicana, en el régimen dictarial de Rafael Trujillo, existió un grupo de hombres y mujeres que hicieron resistencia a las medidas politicas, sociales y economías implementadas por el gobierno de la dictadura militar que afectando a grandes sectores de la población dominicana.  Precisamente, es en este contexto que las hermanas Mirabal: Minerva, Patria y María Teresa asumen una lucha política que dejan ver a lo largo de su vida pública su compromiso, capacidad de liderazgo y su espíritu libertario que las llevo a ser reconocidas como las “mariposas”.

De esta manera, el 25 de Noviembre de 1960, el automóvil en que se transportaban las hermanas Mirabal fue interceptado y ellas capturadas, golpeadas con palos, ultrajadas y ahorcadas para posteriormente dejarlas dentro del vehículo y ser lanzadas por un precipicio. En efecto, estos asesinatos conmovieron a la ciudadanía e incidieron en la vida política del país, pues se le dio un rostro humano a la impunidad reinante de la época y se hizo vigente la frase que ellas pronunciaban al iniciar sus intervenciones "Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte", frase que 19 años después retoma vigencia  al ser asumida por los sectores progresistas que ponen en el debate político la importancia de la memoria colectiva y la reivindicación de las mujeres como sujetos político.

En la década de los setenta y producto de los cambios culturales, económicos, políticos y sociales que se están dando en el mundo es que se da inicio a un debate frente a la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer. Es precisamente, esta discusión la que permite en 1979 abordar este tema en las Naciones Unidas y establecer la necesidad de pronunciarse como organización internacional frente este tema, razón por la cual, se aprobó y ratificó la resolución 34/180 del 18 de Diciembre de ese mismo año, entrando en vigencia el 3 de Septiembre de 1981.

No obstante, en el primer encuentro feminista latinoamericano celebrado en Julio de 1981 en Bogotá, propone por unanimidad conmemorar todos los 25 de noviembre el día de la no violencia contra la mujer, pero solo hasta 1999 a través de la resolución 54/134 de Naciones Unidas se garantiza que todos los países miembros a este organismo internacional asuman este mandato para que en esta fecha se realice actividades dirigidas a sensibilizar y disminuir las violencias contra la mujer.

Ahora bien, la violencia de género es un problema estructural que es más marcado en América Latina dado que estamos inmersos en una sociedad patriarcal donde se ha naturalizado la subordinación, la falta de equidad y discriminación de la mujer, razón por la cual, la violencia de género es considerada como una vulneración permanente de los DDHH (Derechos Humanos) puesto que es extendida en el tiempo, persistente en la cotidianidad y desbastadora  para quien lo sufre ya que puede ser psicológica, emocional, económica o física. En Colombia, el aumento del fenómeno del feminicidio género en el 2015 la ley que tipifica el feminicidio como un delito autónomo y castigado a 41 años de cárcel y conocida como “la ley Rosa Elvira Cely”

Las mujeres sindicalizadas en la CUT, consideramos oportuno y necesario que en el marco de los derecho humanos se reconozca  la existencia de múltiples violencia que afectan a las mujeres en el mundo del trabajo y que no están contempladas en la ley 1010 de 2006,  de allí la necesidad que el gobierno nacional ratificado el convenio 190 de 2019 propuesto desde la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que busca la protección de derechos fundamentales como es la libertad de asociación, reconocimiento de la negociación colectiva además de la prevención y eliminación de las violencias y acoso en el mundo del trabajo.

Por: Dory Capera  Leiton
Departamento Mujer DDHH y Solidaridad
Cut Bogotá Cundinamarca