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En torno a este derecho fundamental, hoy amenazado, y sirviendo como detonante, trabajadores, pensionados y víctimas del neoliberalismo unificaron sus demandas frente al gobierno, completando más de mes y medio de huelga general que dejó sin luz a la ciudad luz. La protesta que, aunque ha generado molestias, ya obtuvo más del 51 % de aprobación en la totalidad de la población.  

La huelga es otro ejemplo de las consecuencias de la última salvaje etapa del capitalismo que junto a las protestas en Chile, Ecuador y el paro nacional de nuestro país, sumados a hechos como la emergencia ambiental denunciada por científicos de todo el planeta, la crisis alimentaria con cara de hambruna que azota muchos países africanos y otros pueblos subdesarrollados, el generalizado éxodo  de millones de personas sumidas en la miseria desde los empobrecidos países del hemisferio sur en busca de mejores condiciones de vida hacia los países desarrollados y los elevadísimos y ofensivos niveles de desigualdad social, hechos que sumados muestran el  estruendoso fracaso del modelo y son motivos suficientes para la protesta, tanto en Francia como en Chile, en nuestro país y en el resto del planeta, planteando a los actuales y próximas generaciones la necesidad de vincularse a la lucha como requisito para la construcción de un mejor futuro.

Así mismo, dentro del carácter global del modelo, está la actitud de la clase detentadora del poder y sus aliados, sus corruptas oligarquías locales, con su actitud sumisa y cómplice, proclives a la salida fascista si es necesario para sus intereses, el golpe de estado, la desmedida represión, la judicialización y persecución de la oposición y sus dirigentes o, como en Colombia, el asesinato; todo esto acompañado de una actitud conciliadora engañosa, ofreciendo disminuir el despojo y, en ultimas, ante la presión popular, cediendo parte de sus pretensiones como vemos en Ecuador y Chile.

Aunque en cada país las protestas se generaron por distintos detonantes, tienen elementos comunes, veamos: en las demandas se destaca el tema pensional,  y los distintos puntos centrales tienen que ver con las afectaciones de las tres décadas de neoliberalismo causando el despojo de los patrimonios y recursos colectivos, el recorte y mercantilización de las conquistas obtenidas en la etapa del “estado de bienestar”, dentro de ellas la seguridad social, los servicios públicos, y logros laborales obtenidos por generaciones anteriores y años de lucha. Todas esas conquistas  hoy hechas trizas con los tercerizados y desregularizados modelos de contratación, que afectaron la estabilidad laboral, prestaciones sociales y derecho de asociación, entre otros derechos.  

Y como elemento fundamental, el fortalecimiento de la unidad, que ha permitido la más diversa conjunción de demandas en un solo haz, que en Francia lograron poner de acuerdo a las diez centrales sindicales y que permitieron dinámicas protestas indefinidas que mantienen en jaque la estabilidad del modelo y evidencian su fracaso;  y que en nuestro caso se demuestra con la prolongación de las jornadas del paro nacional iniciado el 21 de noviembre del año pasado y que se expresó el 21 de enero último, señalando la ruta a seguir.

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Por: Juan G. Salguero J.  
Pensionado de ETB, afiliado a la OCP