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Algunos le ponían Espinosa o Espinoza

Nació en el municipio de Bello en 1896 y falleció en Medellín, 16 de noviembre de 1932. Fue bautizada en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Bello en 1896, llebava el apellido de su madre, fue hija natural de Celsa Espinal y no tuvo hermanos, tampoco se casó, ni tuvo descendientes

Era  una obrera que trabajaba como hilandera y una de las líderes sindicales que dirigieron la primera huelga de obreras de Colombia en la Fábrica de Tejidos de Bello, esta Huelga se desarrolló entre el 12 de febrero y el 4 de marzo de 1920, es necesario recordar que en esta época la huelga era una vía de hecho pues la legislación colombiana no contemplaba una legislación laboral para ese año que fue la década de las luchas populares de principio de siglo; aunque no fue la primera huelga colombiana, se le considera la de más representación en las luchas de las mujeres, pues fue la primera vez que ellas se organizaron para reclamar sus derechos laborales; parte de esa grandeza fue la de abrir camino en una sociedad altamente patriarcal, que ni siquiera reconocía los derechos de las mujeres.

La década de los 20 periodos de grandes huelgas en Colombia

Asistimos al centenario de varias luchas que desarrollaron los obreros en Colombia, cuando no existía legislación laboral, fue periodo de grandes pioneros que forjaron los derechos de los trabajadores en Colombia, María Cano, Ignacio Torres, Raúl Eduardo Mahecha, Quintín Lame, Tomas Uribe Márquez, huelgas como la de los petroleros en Barranca Bermeja, los braceros del rio magdalena, los mineros de Cali, el bautizo con sangre de la clase obrera en Colombia con la Huelga de las Bananeras, en un momento en que no existía la jornada de las tres 8 en el país que avanzaba en el desarrollo de la modernidad capitalista, que vivía el mundo con los avances tecnológicos que traía el uso del petróleo, es por ello que estos próceres que hace un siglo abrieron el camino, hoy los reivindicamos para mantenerlos vivos en la memoria, en especial en momentos en que se discute una reforma laboral, pensional, en que l futuro de los jóvenes en el mundo del trabajo es incierto.

LA HUELGA DE LAS ALPARGATAS EN 1920

La Fábrica de Tejidos de Bello, fundada en 1904 por Emilio Restrepo Callejas, era una importante fábrica textil ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Medellín, en lo que luego fue el barrio Playa Rica. El personal fabril femenino, de entre 13 y 25 años, representaba el 80% de la planta laboral, las jornadas de trabajo eran de más de diez horas, ganando un 250 % menos que sus compañeros varones por las mismas labores7 (ellas cobraban entre $0.40 y $1.00 a la semana; mientras que los hombres, entre $1.00 y $2.70).

La huelga estalló el 12 de febrero de 1920 por una serie de abusos cometidos por la dirección de la empresa y los capataces. No era la primera vez que las trabajadoras textiles habían intentado paralizar la fábrica, pero en esta ocasión se habían organizado mejor.

El pliego de exigencias:

1. El despido de dos funcionarios administrativos, cuyo trato era despótico y abusivo con las trabajadoras, y de los capataces, acusados de abuso sexual

2.Que se les permitiera trabajar con alpargatas, ya que las obligaban a trabajar descalzas

3. incrementos salariales y tiempo libre dentro de la jornada laboral para la toma de alimentos

A  la huelga se sumaron entre 400 y 500 obreras, ellas no tuvieron de los trabajadores hombres de la empresa, A la cabeza del movimiento estuvieron las obreras Teresa Tamayo, Adelina González, Carmen Agudelo, Rosalina Araque, Teresa Piedrahita y Matilde Montoya; BETSABÉ ESPINAL, con 24 años de edad, tuvo el rol más activo durante la huelga, negociando con los patrones, interviniendo en las asambleas, atendiendo a la prensa en Medellín e impulsando la creación de un Comité de Solidaridad o de Socorro para financiar la huelga y obtener alimentos para las huelguistas; el 13 de febrero el diario antioqueño,  El Correo liberal publicaría en primera plana:  LA DIRECCIÓN DE LA EMPRESA Y LAS AUTORIDADES CIVILES Y RELIGIOSAS INTENTARON NEGOCIAR EL FIN DEL PARO, PERO LAS MUJERES SE ENCONTRABAN DECIDIDAS A LOGRAR SUS REIVINDICACIONES"

Pasados 3 días de huelga Betsabe viajaría a Medellín para hacer llegar sus reclamos al gobernador del departamento, de igual forma fue a los periódicos, El Espectador, El Correo Liberal y El Luchador, sus exposiciones fueron tan claras que se difundieron y lograron ser difundidas en el departamento de Antioquia; fue así como esto desarrollo sendas campañas de solidaridad con las compañeras levantas en la lucha. El párroco de Bello y el arzobispo de Medellín actuaron como mediadores.

LOS LOGROS DE LA LUCHA: pasaron 24 días en huelga hasta que la final obtuvieron varios reconocimientos a sus peticiones: Aumento salarial del 40%, reducción de la jornada laboral a nueve horas y cincuenta minutos, mejores condiciones de higiene, el despido de los supervisores acusados de conductas indebidas y de los administradores enemigos de las trabajadoras, así como la regulación del sistema de multas, sobre la imposición de estar descalzas en la empresa, se les reconoció que queda a la libre decisión de las trabajadoras usarlas o no.  

Una vez finalizada la huelga, una delegación de mujeres, encabezadas por Betsabé Espinal, viajó a Medellín para firmar el acuerdo en la sede principal de la empresa, e impulsó una multitudinaria marcha en agradecimiento a los apoyos recibidos, movilizándose entre la Estación Villa y el Parque Berrio, esta huelga fue inspiración para otras huelgas de mujeres que se desarrollarían posteriormente, por ejemplo

La huelga tuvo una importante repercusión en la lucha por los derechos laborales femeninos. En 1929, siguiendo el ejemplo en el municipio de Bello Antioquia, 186 obreras de la fábrica Rosellón de Envigado realizaron un paro exigiendo un aumento salarial y la destitución de algunos administradores abusivos.

DESPUÉS DE LA HUELGA:

Finalmente, una vez acabada la huelga, Restrepo Callejas despidió a varios trabajadores de ambos sexos a modo de represalia, incluida Betsabé. Espinal partió a Medellín en busca de trabajo, y vivió en una casa cercana de la residencia de María Cano.

Murió en la madrugada del 16 de noviembre de 1932, a la edad de 36 años, tras intentar reparar un cable suelto caído por una tormenta.

El próximo 12 de febrero se cumplirán 100 años de esta huelga y hay algunas actividades programadas en la ciudad de Medellín por parte del movimiento popular.