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Lun, Jun

CIRCULAR No.2(Junio 20 de 2018)

Rad.000277

PARA: INTEGRANTES JUNTA NACIONAL CUT

DE: COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL

ASUNTO: 61ª JUNTA DIRECTIVA NACIONAL

FECHA: 4 Y 5 DE JULIO DE 2018

Respetados/as compañeros/as:

Nos permitimos informar a ustedes que en reunión de Comité Ejecutivo realizado el día miércoles 20 de Junio, definimos realizar la LXI (61) Junta Directiva Nacional, los días 4 y 5 de Julio de 2018, en la ciudad de Bogotá en el auditorio de FECODE.

Les recordamos enviar el informe escrito que contenga todo lo referente al proceso eleccionario (censo y estado de cuenta de cada de cada organización sindical).

Por otra parte, nos permitimos informarles que se ampliará la fecha de inscripción de listas y se precisará por la Junta Nacional.

En posterior comunicación estaremos enviando el orden del día.

Atentamente,

LUIS ALEJANDRO PEDRAZA B. 

Presidente

 

FABIO ARIAS GIRALDO -

Secretario General

Descargue la circular No. 2 en PDF

Este 18 de junio se cumplen ocho años de la muerte del escritor portugués. SEMANA le presenta una selección de fragmentos para recordarlo.

Hace veinte años la academia sueca reconocía el trabajo de José Saramago con el Premio Nobel de Literatura: “Por su capacidad para volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. El mayor reconocimiento que puede recibir un escritor en vida, le llegaba al portugués después de consagrar su repertorio literario con novelas como Levantado del suelo (1980), Memorial del convento (1982), El año de la muerte de Ricardo Reis (1984) y La balsa de piedra (1986).

Había nacido en 1922, en una fraguesia (un tipo de organización administrativa) cerca del río Tajo, a unos 120 kilómetros de Lisboa. Sus padres eran campesinos y tenían pocas tierras. Y su apellido, que ahora es uno de los más recordados en la literatura, fue un error del registrador, que en lugar de ‘Sousa’, escribió ‘Saramago’.

Años después se mudó con su familia a Lisboa y allí, a los 12 años, empezó a estudiar en una escuela industrial. Además de los saberes técnicos, tuvo una sólida formación humanística: se acercó a los clásicos y aprendió de memoria varios fragmentos de sus libros favoritos. Siempre fue un alumno destacado, hasta que sus padres no pudieron seguir pagando sus estudios.

Trabajó durante dos años en una herrería para mantener a su familia. Luego tuvo un cargo de administración de la seguridad social. Se casó, empezó a escribir, y en 1947, el mismo año que nació su primera hija, publicó sin éxito Tierra de pecado, su primera novela. Por ese tiempo escribió también Claraboya, que solo fue publicada en 2012, dos años después de su muerte.

Su relación con la literatura se rompió por casi veinte años. Decía que no tenía mucho para decir, y que cuando eso pasaba, lo mejor era callar. Entonces trabajó en una compañía de seguros, al tiempo que era periodista en un periódico portugués, del que fue expulsado por razones políticas. Fue crítico literario, comentarista cultural y participó de la Asociación portuguesa de escritores.

Fue perseguido y censurado por la dictadura de Antonio de Oilveira Salazar. Se dedicó a ser editor y en sus tiempos libres traducía a Baudelaire, Tólstoi y Maupassant. Más tarde se sumó a la ‘Revolución de los claveles’, el levantamiento militar que dio fin al ‘Estado Novo’ que promovía Salazar. Y desde 1976 recuperó su relación con la literatura, publicando casi sin descanso.

Aparecieron entonces sus obras más recordadas: El evangelio según Jesucristo en 1991, Ensayo sobre la ceguera en 1995, y Todos los nombres en 1997. Al año siguiente obtuvo el nobel. Y luego vinieron La caverna (2000), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la lucidez (2004), y Las intermitencias de la muerte (2005). Todas alegorías de la vida, del hombre y del pensamiento.

Escribió hasta el final de sus días, como ha sido constante en los grandes genios, y dejó treinta páginas de una novela iniciada. En 2010, una leucemia crónica le provocó un fallo en los demás órganos y murió a los 87 años.


Ocho años después de su muerte, la literatura del siglo XX lo recuerda como uno de sus más grandes exponentes. Sus obras han sido la bisagra entre dos siglos y han puesto sobre la mesa las letras de una vida dedicada al pensamiento.

SEMANA le presenta tres fragmentos de sus obras más conocidas para recordarlo:

Ensayo sobre la ceguera (1995)

“Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. ¡Estoy ciego, estoy ciego!, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer”.

La caverna (2000)

“Entre las chabolas y los primeros edificios de la ciudad, como una tierra de nadie separando las dos partes enfrentadas, hay un ancho espacio libre de construcciones, pero, mirándolo con un poco más de atención, se observa no sólo una red de huellas entrecruzadas de tractores, ciertas explanaciones que sólo pueden haber sido causadas por grandes palas mecánicas, esas implacables láminas curvas que, sin dolor ni piedad, se llevan todo por delante, la casa antigua, la raíz nueva, el muro que amparaba, el lugar de una sombra que nunca más volverá a estar. Sin embargo, tal como sucede en las vidas, cuando creíamos que nos habían quitado todo, y de pronto descubrimos que nos queda algo, también aquí unos fragmentos dispersos, unos harapos emporcados, unos restos de materiales de deshecho, unas latas oxidadas, unas tablas podridas, un plástico que el viento trae y lleva nos muestran que este territorio había estado ocupado antes por los barrios de marginados”.

Caín (2009)

“Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta, mientras que los otros animales, producto todos ellos, así como los dos humanos, del hágase divino, unos a través de mugidos y rugidos, otros con gruñidos, graznidos, silbos y cacareos, disfrutaban ya de voz propia. En un acceso de ira, sorprendente en quien todo lo podría solucionar con otro rápido fíat, corrió hacia la pareja y, a uno y luego al otro, sin contemplaciones, sin medias tintas, les metió la lengua garganta adentro. En los escritos en los que, a lo largo de los tiempos, se han ido consignando de forma más o menos fortuita los acontecimientos de esas remotas épocas, tanto los de posible certificación canónica futura como los que eran fruto de imaginaciones apócrifas e irremediablemente heréticas, no se aclara la duda de a qué lengua se refería, si al músculo flexible y húmedo que se mueve y remueve en la cavidad bucal y a veces fuera, o al habla, también llamado idioma, del que el señor lamentablemente se había olvidado y que ignoramos cuál era, dado que no quedó el menor vestigio, ni tan siquiera un corazón grabado en la corteza de un árbol con una leyenda sentimental, algo tipo te amo, eva”.

Información tomada de semana.com

La Subdirectiva CUT Bogotá Cundinamarca ante los resultados de la segunda vuelta presidencial expresa que el presidente que resultó elegido por mayoría representa los intereses de los grandes conglomerados empresariales nacionales y extranjeros y los grandes terratenientes y que por lo tanto no podremos esperar ninguna reforma o medida en bien de los trabajadores y la población.

La experiencia que dejó este debate electoral demuestra que sin la más grande unidad de los sectores alternativos, democráticos y populares expresados en decenas de organizaciones políticas y sociales, que logre poner en juego la totalidad de voluntades al servicio del cambio social, el progreso, la paz y los intereses de la nación es imposible derrotar las viejas costumbres y partidos que han gobernado el país en los últimos 60 años y que han dejado una profundad huella social de pobreza, desigualdad, corrupción, represión, violencia y muerte.

Este debate electoral demostró igualmente que los acuerdos y conversaciones de paz contribuyen de manera fundamental a crear un clima propicio para el avance democrático del país y de otro lado que el poder del dinero, la compra de conciencias, la demagogia, el poder de los grandes medios de comunicación, la mentira, la manipulación de las encuestas, los intentos de fraude, el miedo inducido y toda clase de concesiones políticas y personales fueron determinantes en el triunfo electoral de los partidos de la corrupción, el paramilitarismo y la mermelada.

El hecho de que el presidente electo, Iván Duque, ordenara frenar la reglamentación de la Justicia Especial para la Paz, JEP, que pone en riesgo el proceso y designara como jefe del empalme al exministro de hacienda uribista, Alberto Carrasquilla, partidario de reducir el valor del salario mínimo, eliminar del todo los parafiscales y privatizar el Sena y las cajas de compensación nos da una clara señal que el modelo neoliberal y extractivita dominante en Colombia, se mantendrá y profundizará en los cuatro años de este gobierno. Por eso la perspectiva del sindicalismo y los trabajadores deberá poner al orden del día la movilización y el fortalecimiento organizativo para oponernos como fuerza social al gobierno de Iván Duque.

A Gustavo Petro que al frente de la Colombia Humana, recogió y defendió las banderas de la nación y el pueblo planteando el cambio social, la defensa de la paz, la lucha contra la corrupción, el progreso económico, la defensa del medio ambiente y la democracia, cosa que le valió el apoyo de 8.022.000 colombianos lo que constituye un indudable e importante avance de las fuerzas democráticas, nuestro saludo y felicitación y el apoyo a su llamado de persistir en la unidad y la movilización, sobre la base del tratamiento fraternal y la participación en pie de igualdad de todos.

Aprobado por unanimidad en Bogotá, D.C. en Comité Ejecutivo hoy 20 días del mes de junio de 2018

 

COMITÉ EJECUTIVO CUT BOGOTÁ CUNDINAMARCA

 

MANUEL TÉLLEZ GONZÁLEZ

Presidente

 

ALFONSO AHUMADA BARBOSA

Secretario General

 

MIGUEL ÁNGEL DELGADO RIVERA

Director Dpto. de Salud en el Trabajo y Seguridad Social


Descargue el PDF de la declaración

La perspectiva histórica : Hace exactamente cien años asumió la presidencia de Colombia Marco Fidel Suarez, quien acuño el lineamiento de política exterior llamado Respice Polum (“miremos al polo” o “hacia el Norte”) o Doctrina Suárez. Desde entonces, y con pocas interrupciones como la del general nacionalista Gustavo Rojas Pinilla (1953-57) y de manera menos estridente, en el período de Ernesto Samper (94-98), Colombia ha actuado subordinada a los intereses expansionistas de los EEUU limitando la soberanía de sus relaciones internacionales. Poco antes, Colombia perdía su provincia centroamericana, que se independizó como Panamá en 1903 por el interés de EEUU de construir el canal interoceánico. Suárez fue actor principalísimo en la ratificación del Tratado Urrutia-Thompson, firmado en 1914, por el cual se otorgaban algunas compensaciones a Colombia por su pérdida territorial e intentaba “normalizar” la relación quebrada con EEUU por la secesión panameña.

El Acta de Chapultepec de 1945, la firma del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en 1947 y la creación de la OEA en 1948 - justamente en Bogotá - constituyeron la implementación luego de la segunda guerra mundial de la Doctrina Monroe, dando juridicidad a la hegemonía y la posibilidad intervencionista de los EEUU en la región.

A la muerte del tribuno liberal Jorge Eliécer Gaitán siguió la guerra interna.

El Frente Nacional (1958-1974) y la misma guerra interior, fueron escudo y excusa de la plutocracia aliada con los EEUU contra todo intento progresista o de izquierda para cambiar las cosas. El mismo objetivo de control militar y civil, bajo la apariencia de la lucha contra el narco, tuvieron la Iniciativa Mérida y el Plan Colombia.

¿Novedades en el frente? El actual enemigo principal de EEUU

En Enero de este año la administración Trump hizo pública la renovación de su estrategia de seguridad nacional – hasta ahora enfocada en la “lucha contra el terrorismo global” - poniendo como principales vectores de amenaza la competencia de Rusia y China en el tablero mundial. Lo que se quiere evitar es la pérdida de hegemonía estadounidense y el ascenso de Oriente como principal polo planetario.

EEUU ha logrado mejorar su posición geopolítica relativa en América Latina, luego de los golpes parlamentarios en Honduras, Paraguay y Brasil, la victoria de Macri y el partido colorado en Paraguay, la reelección de Piñera en Chile, el giro a la derecha de Moreno en Ecuador y el debilitamiento del gobierno del FMLN en El Salvador. El país del Norte ataca a Venezuela, a Nicaragua y a Bolivia para eliminar todos los focos de resistencia de izquierda a su hegemonía.

Sin embargo, la situación es precaria e inestable. En Perú ya echaron a PPK y el nuevo presidente Vizcarra está en posición endeble. En Brasil, el golpista Temer no cuenta con aprobación popular, lo mismo sucede con Juan Orlando Hernández en Honduras, reelecto en circunstancias fraudulentas. En Guatemala, se pide la renuncia de Jimmy Morales. En México, a todas luces va a ganar las elecciones el reformismo progresista de López Obrador. En Argentina, EEUU ha establecido un protectorado económico a través de fondos buitres y el FMI, lo que augura una enorme conflictividad social ante el ya evidente fracaso económico y social de Macri.

Colombia hoy

En Colombia, luego de los Acuerdos de Paz las acciones bélicas han disminuido, aunque continúan los asesinatos selectivos a líderes campesinos y sociales que protagonizan la oposición local al feudalismo terrateniente, a los megaproyectos extractivistas y de infraestructura.

Por otra parte, Colombia continúa siendo el principal proveedor de droga del mercado estadounidense, aumentando la superficie de cultivos de coca en los últimos años, a pesar de fumigación indiscriminada, guerra institucional y foránea. Lo cual muestra – como mínimo – la ineficacia de tales planificaciones. O acaso, que las intenciones no declaradas de dichos planes nunca contemplaron una reducción efectiva del narcodelito.

Más allá de la veracidad estadística o no de esta cifra, esto constituye una argumentación propicia para continuar la acción militar y de seguridad de EEUU en territorio colombiano. En la última visita a Colombia del ahora ex secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, el Gobierno de Colombia aseguró su voluntad de conformar una fuerza de tarea conjunta para combatir el narcotráfico. EEUU, por su parte, anunció la renovación de la cooperación – una continuidad del Plan Colombia concebido durante la presidencia del conservador Pastrana – por cinco años más. O sea, más de lo mismo.

Por si fuera poco belicismo, “el premio Nobel de la Paz” Santos sumó recientemente a Colombia como socio global de la OTAN, ofreciendo al país como cabeza de playa en Sudamérica.

En términos regionales, Colombia ha suspendido sus actividades en UNASUR y conspira abiertamente contra el legítimo gobierno bolivariano de Venezuela en conjunto con la docena de países nucleados en el grupo de Lima.

Entonces, ¿qué significa para la región el resultado de la segunda vuelta?

Si se mira el mapa de los actuales gobiernos, América Latina y Sudamérica están partidas, divididas por la influencia estadounidense, la propaganda de medios concentrados y una mezcla de acomodados y arribistas en cada país que se niega a solidarizarse con los sectores desposeídos y discriminados, la mayoría mestiza, negra y originaria de la región.

En este contexto y desde el punto de vista de la política exterior, el triunfo de Iván Duque representa un refuerzo de la actual política colombiana subordinada a EEUU, la elevación del riesgo de reavivar el conflicto social interno y de comprometer a Colombia en acciones bélicas contra Venezuela y en otras regiones del planeta.

La (s)elección de Duque por quienes lo respaldan, augura la permanencia de efectivos militares estadounidenses y el uso de bases colombianas por parte de EEUU, el retroceso de los procesos de integración soberanos y pone en riesgo la Declaración de América Latina como Zona de Paz lograda en la reunión CELAC de 2014.

Duque será un presidente débil en manos de la oligarquía y las fuerzas partidocráticas a su servicio, lo que producirá una acentuación del neoliberalismo y la propiedad concentrada de la tierra, las finanzas y los medios, alejando toda posibilidad de acotar o disminuir las enormes brechas de desigualdad.

En definitiva, en términos geopolíticos, todo indica que el nuevo presidente seguirá con la política del “partido único de dos cabezas” de ser apenas un satélite de los intereses estadounidenses en América Latina.

Petro, apoyado por gran parte del arco progresista colombiano - y sobre todo por mujeres y jóvenes, columna vertebral del activismo por la paz - hubiera constituido un fuerte impulso a conservar lo ganado en los Acuerdos de Paz y la posibilidad de una progresiva reconciliación. Hubiera sido el gobierno progresista que le faltó a Colombia, mientras otros países de América Latina avanzaban en la integración y las mejoras sociales con Lula, Cristina y Néstor Kirchner, Correa y aún más marcadamente con Chávez y Evo.

No hay dudas que en esta segunda vuelta triunfó la continuidad de la partidocracia, en cerrada coalición con la opinión de los medios de difusión hegemónicos, las iglesias retrógradas y la estrategia de la administración estadounidense. Ganó el candidato del bipartido único, de la oligarquía y la conservación.

Pero los guarismos muestran también que hay un importante sector de la ciudadanía que quiere una Colombia distinta. En este sentido, los ocho millones de votos conseguidos son una voz fuerte que sitúan a Gustavo Petro como líder de la oposición, quien junto a la resistencia ciudadana y rural dificultarán al nuevo gobierno ejecutar sin más su programa. Esto probablemente se hará manifiesto en la construcción territorial y en futuras elecciones municipales y nacionales. El poder no tiene asegurado el futuro.

La elección en Colombia puso de manifiesto, en coincidencia con procesos más generales, que el camino hacia una América Latina más humana es la articulación en la diversidad de las fuerzas humanistas de la izquierda y el progresismo social en el marco de una renovación de los proyectos transformadores y con el eminente protagonismo de las mujeres y los jóvenes.

Por: Javier Tolcachier - Alai

Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.


Fuente original: https://www.alainet.org/es/articulo/193539

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