contactos con mujeres gratis en Delicias México citas con mujeres solteras El Pueblito México citas gratis grupos Saltillo México Soledad de Graciano Sánchez México citas por internet mujeres busca mujer Morelia chats eroticos gratis Ciudad Hidalgo Naucalpan web para buscar pareja Monterrey mejor web de citas Villa Nicolás Romero contactos eróticos mujeres Martínez de la Torre me gustaria conocer gente Tijuana mujer casada chica de sexo madura gratis San Francisco de Campeche mejor sitio web de citas San José del Cabo chat mujeres maduras Villahermosa conocer gente García México app donde conocer personas Tepexpan amigos San Nicolás de los Garza hacer amigos a los 40 Navojoa hombre soltero busca esposa Frontera conocer gente busco mujer soltera en Ciudad Cuauhtémoc México sexo amateur Guadalajara mujer madura busca pareja Manzanillo conocer mujeres conocer amistad gratis Cárdenas escort independiente Tultepec conocer la gente Delicias conocer mujeres solas Tepatitlán de Morelos personal matchmaking service in South Perth Australia Текстовые 约会你附近 嘉義市 WhatsApp другой мобильный телефон шпионит quantitative credit trading strategy

A continuación presento algunas percepciones desde mi experiencia profesional, como integrante de la ADE y representante en espacios de participación distrital, frente a cómo la pandemia afecta el sistema educativo en la ciudad, incrementando las brechas de desigualdad existentes

La cuarentena no solo nos ha llevado a adoptar nuevas maneras de relacionarnos, sino que nos ha enfrentado de una forma más contundente a  las falencias de un sistema  que deja en una evidente desventaja a las familias más pobres del país, para afrontar las situaciones generadas por la emergencia sanitaria.

Con esto no quiero decir que las problemáticas fruto de la inequidad social, surjan con la pandemia pero no desconozco que se han profundizado con ella  y que todo intento de mostrar con cifras, la disminución de la  pobreza en el territorio colombiano, se desdibuja ante una realidad  irrefutable que nos deja aproximadamente un 47% del país sin conectividad , 15.9% desempleados  a febrero de 2021, 3,7% más que en febrero de 2020, más de 66.819 mil muertos por COVID , con sus  principales víctimas en los estratos más bajos, amenazas a docentes de todo el país  y otra serie de situaciones que nos muestran un panorama poco alentador en temas sociales y que han tenido directa incidencia en las garantías de acceso a la educación de nuestros estudiantes.

El sistema educativo no se aleja de esta realidad, las y los docentes exigimos hoy como parte de las garantías mínimas para la presencialidad, lo que hace unos meses eran consignas reclamando mayor inversión, infraestructura, reforma del PAE y del SGP, cobertura educativa, materiales acordes, planta docente, entre otras las cuales se han atendido parcialmente.

Los colegios públicos albergan mayormente a estudiantes de bajos recursos que ven allí la posibilidad de acceder a procesos educativos con algunas garantías, especialmente el apoyo alimentario y la posibilidad de acceso a materiales y equipos que no son suficientes, pero en ocasiones, es más de lo que encuentran en sus hogares, con la cuarentena se ha incrementado  este déficit de herramientas que se  pueden ofrecer  y en una estrategia de endilgar a cada colegio, la tarea de crear las rutas y asegurar las adecuaciones necesarias, el estado se desliga de la responsabilidad de asumir las acciones pertinentes para asegurar un retorno a clases presenciales seguro.

Muchos creyeron que Bogotá sería la ciudad pionera en generar los protocolos de bioseguridad y realizar la inversión necesaria para adecuar los colegios y que se pudiesen abrir las puertas nuevamente, sin embargo, contrario a lo que se escucha en los medios de comunicación, la realidad en nuestras instituciones es otra.

1. La falta de conectividad y de herramientas tecnológicas, que han sido una condición básica para la estrategia Aprende En Casa. Si bien la SED sugiere que se vinculen, algunos programas de radio, televisión o materiales digitales, la verdad es que la comunicación ha sido intermitente y depende de las posibilidades de cada familia. Si se proyecta que en 2021, los colegios operen con un 35%  de la población cada día, se necesitaría la entrega de equipos y conectividad para garantizar la atención completa.

2. El trabajo informal y/o desempleo que se agudizó en la cuarentena, hizo que lo académico no fuera una necesidad, de allí que como docentes no solo hemos estado en el ejercicio del acompañamiento pedagógico, sino en muchas ocasiones como un apoyo de solidaridad.

3. El sistema de salud del magisterio colapsó y a pesar de estar en trabajo no presencial. Las UCI tuvieron una ocupación del 100%. Actualmente, en el caso de Bogotá hay aproximadamente 20.039 pacientes, con corte al 21 de febrero de 2021, de los cuales hay 210 casos confirmados y 120 personas fallecidas, (45 cotizantes, 46 beneficiarios, 4 beneficiarios sustitutos y 25 pensionados) estas cifras han venido aumentando con los casos de contagio tras la apertura de algunas instituciones presionadas para iniciar la alternancia tal como se refleja en la circular 026 del 31 de marzo de 2021.

4. El magisterio adolece de ARL , al no ser considerada una enfermedad laboral, los descuentos de incapacidades por COVID las asume el docente.

A pesar de estas y muchas otras dificultades que se presentan en nuestro quehacer docente en el marco de esta pandemia, un factor común es la defensa y el cuidado de la vida y las voces en diferentes escenarios han dejado claro que si se debe retornar a la presencialidad siempre y cuando existan los mecanismos precisos y las condiciones necesarias para hacerlo.

Lo anterior se ha analizado en diversos espacios de participación que existen en la ciudad y es allí donde encontramos que la mesa distrital de padres, madres y cuidadores, la mesa distrital docente, las mesas distritales de administrativos y directivos, la mesa distrital de estudiantes, el sindicato de trabajadoras y trabajadores de la educación ADE,  incluso desde el mismo consejo consultivo distrital se ha dado a conocer el rechazo a una alternancia sin garantías. Cabe resaltar que dicha negativa a volver a las aulas ha tenido como única base, el evidenciar que las condiciones actuales no son suficientes para un retorno a la presencialidad seguro y que efectivamente hace falta que el gobierno, genere mayor inversión en las instituciones para lograr las adecuaciones necesarias.

Ahora bien, tras la posibilidad de decidir a través del gobierno escolar el retorno a clases en el 2020, situación que colocó a la comunidad educativa en un ejercicio de debate interno en las instituciones sobre los pro y los contra de regresar a las aulas este año,  nos encontramos con intervenciones  de la alcaldesa Claudia López  , donde se aseguraba que: “En enero vuelve la educación pública a Bogotá si o si, no más excusas, Bogotá está preparada responsablemente para hacerlo con todos los estándares de bioseguridad”.

Posterior a las declaraciones encontramos  la aplicación presencial de las pruebas Icfes   donde se materializan los temores a la falta de protocolos y pudimos observar a través de las redes sociales, las denuncias de los estudiantes en torno a la falta de garantías y responsables para este ejercicio que se anunció, contaría con un estricto protocolo de bioseguridad, por otro lado, el caso más reciente en el colegio José María Vargas Vila  en la localidad de Ciudad Bolívar, donde resultan 5 docentes, 1 administrativo y la enfermera designada al colegio, contagiados por covid tras iniciar un proceso de alternancia con elementos suficientes pero garantías deficientes. Situaciones como estas, dejan en entredicho las afirmaciones de que somos los docentes quienes presentamos “excusas” o reclamos infundados para evitar el regreso a las aulas.

Los llamados por parte de la alcaldía y las circulares emitidas por el MEN, en su discurso desconocen los procesos que se han llevado a cabo hasta el momento, donde además somos quienes hemos brindado los recursos para que la estrategia Aprende en Casa se desarrolle, ante la falta de apoyo de las entidades encargadas de garantizar el derecho pleno a la educación.

En primer lugar, como docentes hemos aumentado nuestra jornada laboral, atendiendo una estrategia que evidentemente no se acerca a un escenario de educación virtual; en segundo lugar, la educación se ha mantenido de forma permanente,  con la única variante de que su carácter público y gratuito pasó a depender de la capacidad económica de nuestros estudiantes para garantizar su conectividad y de los recursos propios de los docentes que asumimos toda la logística y equipos para dar continuidad al proceso.

Si la educación pública se considera ausente desde la administración, es porque ella misma no ha materializado esa Bogotá “preparada responsablemente” para retornar “con todos los estándares de bioseguridad”, de la que habla.

Los casos de los colegios que han realizado la apertura nos muestran que no solo los elementos son garantía para el retorno, es necesario tener en cuenta de forma integral el comportamiento del virus pues pese a que existen protocolos creados por los equipos RGPS, estos no son suficientes para evitar los contagios en los colegios, además es contrario a los ejercicios de cuarentena que se desarrollan en la ciudad, los cuales han generado incluso mucha más aglomeración en el transporte público, almacenes y otros espacios.

Volveremos a la presencialidad cuando la SED y la alcaldía asuman la  tarea de garantizar la educación pública en la ciudad y se hace un llamado a que compañeros y compañeras a nivel nacional exijan a sus entidades territoriales, MEN  y gobierno nacional que no deleguen sus funciones y hagan de la escuela un espacio seguro para retornar de forma presencial con el aval de la Secretaría de Salud (SDS), distribución de recursos suficientes para la adecuación necesaria de las instituciones, acompañamiento permanente de la SDS, material suficiente para que los estudiantes y docentes que vuelvan a la presencialidad cuenten con equipos y conectividad gratuita,  con un PAE acorde a los recursos que se destinan por estudiante, pues es claro que el bono de 50 mil pesos mensual no es suficiente, con planta docente acorde a las necesidades académicas y con las claridades frente al parámetro y protocolos que garantizarán la presencialidad.

Nunca nos hemos ido, sabemos que nuestros estudiantes están mejor en la escuela pero queremos  que esta sea un espacio digno y seguro donde no se condicione el derecho a la vida y a la educación.

Por: Jennifer Villagrán Demoya
Licenciada de Pedagogía Infantil
Magister en Infancia y Cultura
Docente del Distrito en el colegio Antonio José Uribe
Delegada al congreso de la CUT

Descarga en PDF