Con bombos y platillos, llegaron al país las primeras 50 mil vacunas contra el Covid-19. Sin embargo, es evidente que el lote adquirido, así como los que se esperan en los próximos días, serán insuficientes para inmunizar a los 35 millones de personas previstas

Por: Simón Palacio
@Simonhablando

Con el sobredimensionado arribo este lunes 15 de febrero del primer lote de 50 mil vacunas Pfizer contra el coronavirus, el país iniciará el miércoles la tan esperada campaña nacional de vacunación. El presidente Iván Duque, en su programa televisivo ‘Prevención y acción’ anunció que la vacunación comenzará tres días antes de lo previsto.

Las vacunas serán aplicadas inicialmente al personal de salud y a personas mayores de 80 años en las ciudades de Sincelejo y Montería.

El jueves 18 el plan iniciará en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena. Para el viernes, la vacunación será en Riohacha, Cúcuta, Pereira, Armenia, Manizales y Valledupar. El sábado comenzarán a vacunar Pasto, Popayán, Tunja, Neiva, Buenaventura e Ibagué.

El lunes llegará el turno para las ciudades de Yopal, Florencia, Arauca, Quibdó, Mocoa y Villavicencio. Mientras que el martes será el turno para Puerto Inírida, San José del Guaviare, Santa Marta, San Andrés y Puerto Carreño. El Ministerio de Salud espera que una cantidad igual de vacunas lleguen en los próximos días.

Es decir, la publicitada campaña de vacunación comenzará con 100 mil vacunas, stock de dosis inferior a la demanda que ha desatado la emergencia sanitaria.

Críticas

A la avalancha de comentarios ciudadanos que se manifestaron en las distintas redes sociales, donde se tildó como desmesurado el espectáculo mediático desplegado por el Presidente, la Vicepresidenta y el Ministro de Salud, se le sumó la voz crítica de la comunidad científica.

“Desde el punto de vista médico y de salud pública no es sostenible decir que Colombia va bien con un plan de vacunación que inicia tardíamente respecto a países comparables, con una priorización caótica, y con 50 mil dosis, que son 25 mil vacunas. Seamos serios y objetivos”, dijo Carolina Corcho, psiquiatra y vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana.

Por su parte, la oposición también cuestionó la visión triunfalista de la administración Duque. “Muy bien porque algunos colombianos, ojalá del sector salud, puedan vacunarse. Pero no deja de ser una desfachatez estos signos de victoria cuando se ha llevado el país a los más altos contagios y muertes en el mundo y cuando somos de los últimos en iniciar una vacunación débil”, expresó el senador Gustavo Petro ante el trino del ministro de Salud, Fernando Ruiz, donde manifestaba que el Gobierno le estaba cumpliendo a Colombia.

Lo cierto es que el 15 de febrero también se conoció que el PIB en el año 2020 se desplomó 6,8%. Pero nadie hablo de ello, la matriz mediática se obnubiló con la foto de Duque y su gabinete con las 50 mil vacunas.

Información tomada de semanariovoz.com

En 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo.

Escrito por Página12

"El impacto en el nivel de ocupación y condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe generó un retroceso de una década en los avances logrados en materia de participación laboral en el continente", afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, durante la presentación del informe especial Covid-19 sobre la autonomía económica de las mujeres en la recuperación pospandemia.

Según el documento, en 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo, La tasa de participación laboral de las mujeres (es decir, mujeres buscando trabajo) se situó en 46 por ciento en 2020, seis puntos por debajo que en 2019, cuando 52 por ciento de las mujeres en América Latina y el Caribe estaba trabajando o buscando trabajo. La de los hombres también cayó, pero sigue siendo significativamente mayor incluso que en niveles pre pandemia: 69 por ciento.

Con este dato, el nivel de desempleo (que es un cociente entre la población desocupada y la que busca trabajo) puede llegar a dar más bajo. La Cepal calculó que el 12 por ciento de mujeres desempleadas en 2020 se elevaría al 22,2 por ciento si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019. Es decir, si se asume que la cantidad de mujeres buscando trabajo disminuyó no por falta de necesidad de ingresos sino por frustración o un aumento de la demanda de las tareas de cuidado.

Por sector

Además de los efectos a nivel agregado, se esperan impactos de distinta magnitud en los sectores económicos. Desde el punto de vista de género, muchos de ellos cuentan con alta participación femenina, lo que impacta en el vínculo con el trabajo de las mujeres. El 56,9 por ciento de las mujeres que participan del mercado laboral están expuestas por trabajar en sectores de alto riesgo como el comercio; la manufactura, sobre todo las maquilas en méxico y el Caribe; en el turismo, donde una de cada diez mujeres vivían de ese sector en el Caribe; hogares (trabajo doméstico remunerado); actividades inmobiliarias y servicios administrativos y de apoyo.

Uno de los más dañinos en términos de género, informalidad y a su vez imprescindibilidad es el trabajo doméstico remunerado. Se caracteriza por un alto nivel de precarización, y por la imposibilidad de ser realizado de forma remota, por lo que ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis. En 2019, previo a la pandemia, alrededor de 13 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico remunerado, el 91,5 por ciento mujeres. No obstante, en el segundo trimestre de 2020 los niveles de ocupación en el trabajo doméstico remunerado cayeron en la mayoría de los países, incluso por encima del 40 por ciento en el caso de Chile, Colombia y Costa Rica.

En este marco, Bárcena alentó a los gobiernos a “priorizar en sus estrategias de vacunación al personal de salud -incluidas las personas que prestan servicios asociados de limpieza, transporte y cuidados-, y a quienes se desempeñan en los sistemas educativos y en el trabajo doméstico, en su mayoría mujeres, que son un pilar fundamental para el cuidado y la sostenibilidad de la vida”.

El sector salud tampoco queda exento de la discriminación por género: un 73,2 por ciento de empleadas en el sector de la salud son mujeres que han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas, como extensas jornadas laborales, que se suman al mayor riesgo al que se expone el personal de la salud de contagiarse del virus. Todo esto en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, porque los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 23,7 por ciento inferiores a los de los hombres del mismo sector”, remata Alicia Bárcena.

Reactivación económica

Ante este análisis de situación, desde la Cepal planten propuestas concretas para lograr una recuperación transformadora con igualdad de género. "Además de transversalizar la perspectiva de género en todas las políticas de recuperación, se requieren acciones afirmativas en el ámbito de las políticas fiscales, laborales, productivas, económicas y sociales, que protejan los derechos de las mujeres alcanzados en la última década, que eviten retrocesos y que enfrenten las desigualdades de género en el corto, mediano y largo plazo", afirma Bárcena.

En este contexto, “urge promover procesos de transformación digital incluyentes que garanticen el acceso de las mujeres a las tecnologías, potencien sus habilidades y reviertan las barreras socioeconómicas que estas enfrentan, de manera de fortalecer su autonomía económica”, subrayó Alicia Bárcena. Resaltó el reducido esfuerzo fiscal del 1 por ciento del PBI regional que conlleva la propuesta de canasta básica digital de la Cepal (que incluiría una conexión básica y un dispositivo para 40 millones de hogares no conectados a Internet). El organismo calcula que podría impactar positivamente en una de cada cuatro mujeres del continente latinoamericano.

Por otro lado, aseguró que América Latina y el Caribe debe invertir en la economía del cuidado y reconocerla como un sector dinamizador de la recuperación, con efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, la participación laboral, el crecimiento y la recaudación tributaria.

Además, destacó la importancia de “avanzar en un nuevo pacto fiscal que promueva la igualdad de género y que evite la profundización de los niveles de pobreza de las mujeres, la sobrecarga de trabajo no remunerado y la reducción del financiamiento de políticas de igualdad”.

 

La iniciativa de emisión ha despertado todo tipo de rechazo. En
el fondo, el dilema está en reactivar la economía para la gente o continuar transfiriendo la riqueza pública al sector financiero

Por: Andrés Álvarez

Desde hace algunos días se ha despertado cierta polémica tras la propuesta del senador Gustavo Petro de solicitar al Banco de la Republica, Banrep, hacer una emisión monetaria temporal para financiar una renta básica dirigida a los trabajadores de la economía popular (informales, cuenta propistas, etc.) y apoyo estatal directo a las micro, pequeñas y medianas empresas, Mipymes, generadoras del 80% del empleo para que paguen el salario de la clase trabajadora en tiempos de crisis.

La propuesta de emisión ha despertado todo tipo rechazo desde el Banrep, el Gobierno, el sector financiero, así como de economistas de sus centros de pensamiento. Ello no debe sorprendernos ya que la política monetaria -como toda política- tiene un sesgo de clase y no es neutral en cuanto a quienes beneficia.

Uno de los objetivos inmediatos del campo popular es seguir presionando por medidas que mitiguen la hambruna y enfrenten el desempleo que sufre una vasta proporción de las masas populares: 2.1 millones de hogares comen dos veces al día y 141 mil solo pueden consumir alimentos una sola vez 1.

La reactivación económica

Como mencionan los informes de política monetaria del Banrep, la entidad para atenuar los impactos económicos de las cuarentenas inyectó (emitió) liquidez permanente a la economía por más de 40 billones de pesos.

Se esperaba que este nuevo dinero sumado a la reducción de la tasa de interés que el Banrep cobra al sector financiero (denominada Tasa Política Monetaria TPM), la reducción del encaje bancario (porcentaje de dinero captado por los bancos que no pueden prestar) del 7% al 5%, compras de deuda privada del sector financiero, entre otras, ayudaría a que las empresas y las familias accedieran a un mayor volumen de prestamos y con intereses más bajos. Como complemento, el Gobierno nacional se ofreció como garante parcial de los créditos e incluso subsidiando intereses.

Los objetivos del Banrep y del Gobierno lamentablemente no podían lograrse con la misma receta de siempre, en parte debido a la voracidad y parasitismo del sector financiero colombiano y fundamentalmente por utilizar canales de trasmisión de política monetaria inadecuados o incompletos para superar una crisis económica de naturaleza diferente a las anteriores.

La política monetaria falló debido a que los efectos en reducción de intereses producto de la expansión monetaria y reducción de la TPM se trasladan de la banca privada a los créditos de familias y empresas con bastante lentitud (entre 12 a 18 meses); en segundo lugar, porque los efectos de la pandemia hacen que haya más riesgo de impago de los créditos contraídos, haciendo que los bancos sean más recelosos en prestar y si lo hacen cobran tasas de interés mayores.

Por último, es necesario anotar que por naturaleza del covid-19, alto contagio y capacidad de mutación sumado a la incapacidad de los gobiernos nacional y territoriales -contadas y gratas excepciones- para enfrentar la pandemia hay gran incertidumbre, lo que desincentiva aún mas a los capitalistas a otorgar crédito e invertir. Estos elementos anularon la “anunciada” reactivación económica y tiraron por la borda las recetas de siempre.

Emisión monetaria e inflación

Quienes descalifican la propuesta de emisión de la Banca Central, afirman que esta genera inflación y además aducen de manera populista que este fenómeno es un gran castigo para las masas populares -como si no lo fuera el galopante desempleo del 15,9% y la hambruna que se generaliza-. Medias verdades que encubren sus intereses de clase.

En primer lugar, es necesario señalar que nos encontramos ante una contracción brutal de la demanda agregada de la economía, producto de la drástica caída del consumo de las familias trabajadoras (sectores populares y capas medias), la menor inversión del empresariado y la reducción de las exportaciones. También es necesario decir que la capacidad para producir bienes y servicios se encuentra muy por debajo de la capacidad instalada o potencial de la economía debido al cierre de cerca de 150 mil establecimientos industriales y comerciales.

En un escenario como el descrito, una emisión monetaria que busque recuperar los ingresos de los trabajadores -renta básica y subsidio a los salarios- ayudaría a recuperar la demanda y llevar la oferta agregada a su potencial de una manera más rápida y eficaz que las medidas del Banrep y el gobierno Duque. Además, los impactos sociales serían muy positivos, reducirían el hambre que padecen muchas familias colombianas y además frenaría la destrucción permanente de las Mipymes, tejido productivo que requeriría mucho tiempo en recuperarse.

Dar ingresos a los trabajadores suena un exabrupto para el empresariado, el Gobierno y sus defensores, mientras ocultan y nada dicen de la multimillonaria transferencia de riqueza pública a manos privadas, especialmente al sector financiero, a quien el Banrep en 2020 le prestó a una tasa promedio del 2.9% y que ellos cobraron al público a una tasa promedio del 17% anual para créditos de consumo, de esta manera obtuvieron ganancias en medio de una caída del PIB del 8%.

Expansión monetaria y tasa de cambio

Quienes están en contra de la expansión monetaria, proclaman también que esta provocaría una salida de capital financiero y con ello provocaría una nueva devaluación, incrementando los precios de algunos bienes importados finales -que no generan mayor valor agregado y empleo en el país- e intermedios. Sin embargo, los efectos descritos se contrarrestarían rápidamente ya que mayores precios obligarían a los colombianos a sustituir el consumo de bienes foráneos por nacionales, además de incentivar la producción de algunos bienes intermedios en el país; para bienes que no se producen o no pueden producirse en el país el Ministerio de Comercio puede reducir los aranceles para no afectar las cadenas de suministro y producción de sectores sensibles de la economía.

Es necesario decir también que una devaluación podría ayudar a reactivar las exportaciones no tradicionales, aunque levemente dadas las condiciones de la economía mundial.

Finalmente podemos decir que, como medida de emergencia, la expansión de circulante para financiar la renta básica y subsidiar los salarios de los trabajadores de las Mipymes, no solo es una propuesta sensata sino necesaria para mitigar la gravedad de la crisis económica y social que padece la mayoría de la nación.

Una política económica alternativa

Evitar que la política monetaria continúe enriqueciendo a los grandes grupos empresariales, mientras que nuestro pueblo se sume en la miseria y la desesperación, es una tarea inmediata. Empero es necesario avanzar en la superación de nuestro atraso productivo, es necesario crear mas puestos de trabajo formal y mejor remunerados; defender la producción nacional, especialmente la economía campesina y familiar, así como las Mipymes, bases de un sector agroindustrial fuerte y en camino hacia la reindustrialización.

Lo anterior requerirá de una nueva política comercial que renegocie los nefastos Tratados de Libre Comercio, TLC, banca pública de fomento productivo, apoyo y participación estatal en sectores estratégicos de la economía y una nueva política tributaria. En conclusión, una nueva política macroeconómica que permita crear más riqueza y redistribuirla mejor, en ello la política monetaria jugará un destacado papel.

1 Encuesta Pulso Social (EPS), diciembre de 2020. DANE.

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Nota tomada de semanariovoz.com

CIRCULAR
PARA: SUBDIRECTIVAS Y SINDICATOS FILIALES
DE: COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL
ASUNTO: REFERENDO #CHAODUQUE

La crisis generada por el COVID 19, ha puesto en evidencia la profunda inequidad social existente en el país. Desde el inicio del brote del virus la CUT en carta pública envío propuestas al gobierno de Iván Duque para que por medio del diálogo social afrontamos el duro momento que viviría el país y el pueblo colombiano.

Duque hizo caso omiso a las diferentes propuestas y se dedicó a gobernar con el mayor autoritarismo posible, buscando favorecer en especial a banqueros y grandes empresarios.

Las consecuencias de este nefasto gobierno no se hicieron esperar, hoy en materia de la pandemia nuestro país ocupa los primeros lugares de contagio y muerte, en materia social la pobreza ha aumentado considerablemente, miles de empresas cerraron y millones de empleos se perdieron. Pero quizá lo más grave es que Iván Duque se ha opuesto a la consolidación de la paz y por su acción u omisión se han exacerbado los actores de violencia hecho que hoy cobra por masacres y asesinatos la vida de cientos de nuestros compatriotas.

Adicional a los ejercicios de movilización impulsadas por el Comité Nacional de Paro, el Comando Nacional Unitario y, en nuestro caso, la CUT “Por Vida, Paz, Democracia y negociación del Pliego de Emergencia” un grupo de ciudadanos, por convocatoria del Senador Roy Barreras, se han organizado en una iniciativa de Referéndum revocatorio, con un contenido social, para buscarle una salida a la situación en la que está el país y abrir la posibilidad de reformar la Constitución para poder revocar el mandato del presidente de la República.
La CUT, fiel a las definiciones de nuestro último Congreso, de ser Oposición al Gobierno y sus políticas, ha tomado la decisión institucional de hacer parte de esta iniciativa de Referéndum denominado #ChaoDuque.

Para tal fin orientamos a través de esta circular a nuestra subdirectivas y sindicatos filiales, a sumarse a los comités departamentales y asumir los planes de trabajo para recoger los 3 millones de firmas que garantice el triunfo en esta iniciativa política.

De igual manera se ha diseñado un plan de trabajo que se resume en los siguientes puntos:

1. Designar como responsables en el equipo nacional del Referéndum a los compañeros: Diógenes Orjuela García, Edgar Mojica Vanegas, Fabio Arias Giraldo, Omar Romero Díaz, Luis Eduardo Varela Rebellón y Francisco Maltes Tello.

2. Asignar en los diferentes departamentos del país a compañeros y compañeras del ejecutivo nacional para que acompañen la campaña. Se enviará informativo.

3. Habrá una estrategia de comunicaciones para llegarle a todos los trabajadores del país, la cual será elaborada y asumida por el equipo de comunicaciones.

4. La CUT apropiará los recursos económicos necesarios para la campaña nacional y apoyo a las regiones en la medida de las posibilidades, tarea que será liderada por la Tesorería de la CUT y la Comisión de Administración.
5. Convocar rueda de prensa para informar al país de esta decisión política.

6. Solicitar los formularios del Referéndum para iniciar la recolección de firmas.

7. Organizar equipos logísticos, en las ciudades que las condiciones lo posibiliten y con las medidas de bioseguridad necesarias.

8. Convocar reunión con nuestras subdirectivas, federaciones y sindicatos del orden nacional para que sean el motor de la campaña y pongan su infraestructura sindical en esta tarea.

9. Designar un grupo de compañeros funcionarios CUT para llevar un estricto control a la recolección de firmas.

10. Convocar al conjunto del movimiento social y político para sumar en la tarea en todo el país.

Esperamos que estás tareas y las que fuesen necesarias sean acogidas en las subdirectivas y sindicatos.


Bogotá, 22 de enero de 2021


JOSÉ DIÓGENES ORJUELA GARCIA
Presidente

EDGAR MOJICA VANEGAS
Secretario General

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