Escrito por Guido Vassallo

Mil quinientos militares las presentaron como muertes en combate entre 2002 y 2008

Del trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz se desprende que la cifra de víctimas es el triple de lo que se creía. Casi todas las muertes ocurrieron durante la presidencia de Álvaro Uribe.

El mecanismo de Justicia colombiano que investiga los crímenes cometidos en el conflicto entre el Estado y los grupos armados elevó a 6.402 el número de civiles asesinados por militares y presentados como combatientes entre 2002 y 2008. Los llamados "falsos positivos", que constituyen uno de los capítulos más oscuros del conflicto interno que arrastra Colombia desde la década del 60, involucran a unos 1.500 militares. Del trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se desprende que la cifra de víctimas es el triple de lo que se creía y que durante la presidencia de Álvaro Uribe se registró el 78 por ciento del total de esas muertes.

Aunque el alto mando militar siempre negó que se tratara de una práctica sistemática, algunos oficiales y soldados ya confesaron su participación en los crímenes. De todas formas, el tribunal de paz todavía no emitió ninguna condena desde su entrada en funcionamiento en 2018. "Esperamos que este ejercicio permita identificar a los máximos responsables, es decir a quienes diseñaron la estrategia y dieron la orden para que las unidades militares la implementaran de manera sistemática y atroz", declaró a Página/12 Luis Alfonso Castillo, vocero del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE).

El Caso 03 está caratulado como "Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes de Estado". Al empezar a indagar en este terreno, la JEP recibió un informe de la Fiscalía General que cifraba en 2.248 los falsos positivos. Sin embargo, este mecanismo especial de justicia ahora reconoce que las ejecuciones extrajudiciales triplican ese número.

"La JEP establece que por lo menos 6.402 personas fueron asesinadas para ser presentadas como bajas en combate en todo el territorio nacional entre 2002 y 2008", planteó este jueves la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad del tribunal que investiga el caso."No deja de inquietar la gran diferencia entre las cifras proporcionadas por el gobierno y los hallazgos de la JEP", aseguró Castillo. "Sin embargo, las ejecuciones extrajudiciales fueron parte de una política impartida por las fuerzas militares colombianas a lo largo y ancho del país", agregó el vocero del MOVICE.

Los falsos positivos salpican a alrededor de 1.500 militares que engañaban a los civiles para asesinarlos y presentar mejores resultados a sus superiores en medio de un combate encarnizado con la guerrilla. De esta forma obtenían permisos, premios y otros beneficios. Las víctimas de esa maquinaria macabra fueron inicialmente habitantes de zonas rurales de 29 de los 32 departamentos del país, aunque posteriormente el fenómeno se replicó en zonas urbanas, personas en situación de calle, trabajadores informales e incluso discapacitados.

Entre las más de 220 diligencias de la JEP en este caso declararon el general retirado Mario Montoya Uribe, excomandante del Ejército y el general retirado Paulino Coronado, así como 51 soldados, 38 suboficiales, 32 oficiales subalternos, 10 oficiales con rango de Mayor y 7 con rango de coronel. Gracias a estas diligencias el tribunal de paz pudo recuperar los cuerpos de 71 personas que fueron presentados como bajas en combate por parte de agentes del Estado en el departamento de Antioquia.

El 17 de febrero de 2020 la JEP entregó a sus familiares el cuerpo de Edison Lezcano Hurtado, un joven agricultor y padre de 23 años, el primero en ser identificado de los restos exhumados en el cementerio Las Mercedes de Dabeiba, Antioquia. Además, el pasado 10 de noviembre los restos de otras cuatro víctimas del conflicto armado, entre ellas dos menores de edad, fueron entregados por la JEP a sus familiares.

Tras la nueva cifra de falsos positivos aportada por la justicia colombiana, la imputación de cargos y responsabilidades se iniciará por los mandos medios, es decir por los que habrían ejecutado estos delitos. Luego se pasarán a los altos mandos militares, que habrían ordenaron las ejecuciones extrajudiciales. Alejandro Restrepo, coordinador del área de investigación de la Fundación Paz y Reconciliación, confía en que la JEP "pueda avanzar en el esclarecimiento de la responsabilidad judicial" pese a que el tribunal de paz "tiene una batalla muy difícil que librar contra los sectores que hoy están en el gobierno y han emprendido una guerra directa contra los procesos de justicia".

Información tomada de desdeabajo.info 

 

Empezó la votación por correo de 5.800 empleados de un almacén en Alabama

Por Guido Vassallo | 22/02/2021 | EE.UU.
Fuentes: Página/12

El gigante del comercio electrónico es el segundo mayor empleador de Estados Unidos. La mayoría de sus trabajadores manuales y esenciales se vieron severamente afectados por la pandemia de coronavirus.

Una de las principales compañías tecnológicas del mundo tiene motivos para empezar a preocuparse. Al menos 5.800 trabajadores de un centro de distribución de Amazon comenzaron a votar esta semana para decidir si se unen al Sindicato de Tiendas Minoristas, Mayoristas y Departamentales (RWDSU). Las boletas se envían por correo a los trabajadores del almacén ubicado en la ciudad de Bessemer, Alabama, y la votación se extiende hasta el 29 de marzo. Amazon es el segundo mayor empleador estadounidense con más de 800 mil asalariados, la mayoría de los cuales son trabajadores esenciales cuyas condiciones se vieron deterioradas por la pandemia de coronavirus.

La compañía fundada por Jeff Bezos está presionando agresivamente a sus empleados para que rechacen la iniciativa colectiva. «Reciben a diario múltiples mensajes de texto en sus teléfonos. Son bombardeados con proclamas antisindicales dentro de las instalaciones, incluso con carteles en los baños», explica en diálogo con Página/12 John Logan, profesor y Director de Estudios de Trabajo y Empleo en la Universidad de San Francisco. Así ha operadoBezos en sus 27 años como CEO: buscando mantener atomizada a la clase trabajadora para torcerla.

Pero mal que le pese al hombre más rico del mundo, los sindicatos se están empezando a abrir en la industria tecnológica estadounidense. El mes pasado, en un anuncio igual de llamativo, cientos de ingenieros de software y programadores de Google cuyo sueldo medio ronda los 200 mil dólares anuales presentaron su propio sindicato.

Aunque a diferencia de lo que sucede en Google, quienes están liderando los esfuerzos para sindicalizarse en Amazon son trabajadores en su mayoría manuales y cuyas reivindicaciones se ajustan a las tradicionales: mejores salarios y condiciones laborales. «Las leyes federales y estatales deben reformarse para facilitar la sindicalización de los trabajadores y dificultar que las empresas tomen represalias contra los trabajadores que intentan ejercer sus derechos», asegura Victor Chen, sociólogo y profesor de la Universidad de Virginia.

Víctimas de la pandemia

Los trabajadores de los almacenes de Amazon en Alabama empezaron a organizarse poco después de que el año pasado estallaran las protestas del Black Lives Matter, destacando el daño que la pandemia generó fundamentalmente sobre las minorías. Más del 80 por ciento de los trabajadores de la ciudad de Bessemer son negros y la mayoría son mujeres: por eso el sindicato enmarcó la campaña como una cuestión de derechos civiles.

«Muchos trabajadores de la primera línea sienten que a las empresas no les importa mucho su seguridad y bienestar. Las corporaciones se apuraron a hacer declaraciones públicas preocupándose por sus empleados cuando empezó la pandemia, incluso ofreciendo ‘hero pay’ (paga de héroe) y otros beneficios a los trabajadores en mayor riesgo. Pero esos gestos desaparecieron rápidamente y las corporaciones volvieron a sus prácticas habituales», cuenta a este diario Chen. En los almacenes de Amazon, 20 mil trabajadores llegaron a infectarse en solo 6 meses.

De la mano de la pandemia se motorizaron protestas que terminaron con las caras más visibles de los reclamos sumariadas o directamente despedidas. La situación se hizo más visible el miércoles pasado, cuando la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, demandó a Amazon por «indiferencia flagrante» al no tomar las medidas suficientes para proteger a sus trabajadores.

James inició su investigación sobre las prácticas laborales de Amazon tras el despido de Christian Smalls, uno de los empleados del almacén de Staten Island que demandó públicamente mejoras en el cuidado de los trabajadores al inicio de la pandemia. «Los trabajadores de una variedad de sectores están empezando a darse cuenta de que sin sindicatos y convenios colectivos tienen muy poco control sobre la mayoría de los aspectos de su trabajo», manifiesta Rebecca Givan, profesora asociada de la Escuela de Management y Relaciones Laborales en la Universidad de Rutgers.

Forzar la división

«Amazon ha contratado poderosos bufetes de abogados y consultores que se especializan en derrotar los intentos de organización de los trabajadores, intentando aprovechar todas las lagunas de la ley sobre certificación sindical para retrasar el proceso», sostiene Logan. También contrataron a un consultor llamado Russell Brown para intentar frustrar las elecciones sindicales. Brown es el director de RWP Labor, que se promociona como una empresa especializada en ayudar a las compañías a «mantener un lugar de trabajo libre de sindicatos».

Amazon viene siendo noticia en los principales medios estadounidenses por una serie de repudiables actitudes tomadas frente a sus empleados. A principios de este mes se supo que el gigante del comercio electrónico se quedó con 61,7 millones de dólares en propinas que sus clientes le habían entregado a los repartidores, de acuerdo a una investigación de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos. El caso se dio en el marco del programa Flex de Amazon, en el que los repartidores trabajan de forma autónoma utilizando sus propios vehículos.

Apenas unos días después Amazon confirmó sus planes de instalar cámaras dotadas de inteligencia artificial en sus vehículos de reparto, lo que describió como parte de una iniciativa para «velar por la seguridad de los conductores». Las cámaras están diseñadas para monitorear a la vez a las rutas y los empleados. «Este tipo de actividades son en gran medida legales y, sin embargo, violan los derechos de los trabajadores», dice Chen.

Biden y después

En un tuit que tomó a varios por sorpresa, el 4 de febrero el presidente Joe Biden aseguró: «Todo estadounidense merece la dignidad y el respeto que conlleva la organización sindical y la negociación colectiva. La política de nuestro gobierno es fomentar la organización, y los empleadores deben asegurarse de que sus trabajadores tengan la opción libre y justa de afiliarse a un sindicato».

Givan, la experta de Rutgers, afirma que la legislación laboral en Estados Unidos es «relativamente hueca» y que los trabajadores del sector privado apenas tienen la posibilidad de sindicalizarse. «Para reestablecer este derecho será necesario realizar una reforma significativa de la legislación laboral«, plantea Givan. En un país en el que, de acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales, la afiliación sindical cayó a un mínimo histórico del 10,3 por ciento en 2019, Biden se comprometió a ser el «presidente más pro-sindicalista» de la historia. ¿Cumplirá con su promesa?

«Las tasas de sindicalización son muy bajas por lo que la mayoría de los trabajadores no tienen experiencia en organización. Pero algunos se han frustrado lo suficiente como para comenzar a actuar colectivamente», advierte Givan. Por su parte Logan asegura que si el plan de los trabajadores prospera estará dejando un claro mensaje a los trabajadores de todo el país que están tratando de formar un sindicato: «Si puedes enfrentarte a Amazon, puedes enfrentarte a cualquiera».

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/325021-trabajadores-de-amazon-luchan-para-formar-su-primer-sindicat 

Amazon y Google son dos de los gigantes digitales que han obtenido un gran saldo económico en este período de pandemia pero que no se ha traducido de ninguna manera en un beneficio para sus trabajadores.

Por: Alfredo Moreno

Dos ingenieros de software, Parul Koul y Chewy Shaw, fueron elegidos en enero de 2021, presidente y vicepresidente ejecutivos del Alphabet Workers Union (AWU), el sindicato de los trabajadores de la corporación Alphabet. Él AWU está afiliado al Communications Workers of America, un sindicato que representa a los trabajadores de las telecomunicaciones y los medios de comunicación en los Estados Unidos y Canadá.

El AWU es la primera experiencia sindical en el territorio del Silicon Valley, donde se gestaron la red Internet y el conglomerado de empresas que hoy se encuentran sumamente concentradas en las conocidas GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft). En su webi, se pueden leer algunos de sus postulados centrales: confianza, estar al lado de las comunidades, en contra de todo totalitarismo, por la justicia social y la equidad de sueldos. Nuestro sindicato de más de 800 miembros se esfuerza por proteger a los trabajadores de Alphabet, a nuestra sociedad global y a nuestro mundo. Promovemos la solidaridad, la democracia y la justicia social y económica. AWU busca promover el bien social en nuestro lugar de trabajo, así como el bien de todos los usuarios que interactúan con nuestros productos y las comunidades que impactamos. Parul Koul, presidente ejecutivo de AWU afirma, “Vemos como nuestro papel, asegurar que la empresa crezca y tome decisiones de manera saludable. Es importante señalar que un crecimiento saludable requiere flexibilidad. Queremos que AWU pueda guiar cuidadosamente la dirección de Alphabet. Somos los trabajadores que formamos la compañía y utilizamos la comunicación compartida y la acción colectiva para asegurarnos de que nuestra empresa haga todo lo posible para no ser malvada”.

Después de un año de organización, los trabajadores se unieron, para exigir que se cumplan los principios de igualdad en el trabajo y los principios éticos en el modelo de negocio, sus políticas de privacidad de los datos o posibles abusos de posición dominante en el mercado. La formación de este sindicato es inédita, ya que, dentro del mundo del Silicon Valley, históricamente no se registran el activismo sindical o de negociación colectiva, en parte porque los beneficios laborales y los buenos sueldos estuvieron siempre presentes. Sin embargo, como bien lo aclaran en su web, ese no es el fin de esta unión, ya que comenzó a gestarse a partir de los casos de acoso sexual por parte de altos ejecutivos de la compañía y por la colaboración que ha hecho con el ejército estadounidense.

Timnit Gebru, investigadora líder en inteligencia artificial (I.A.) y una de las pocas mujeres negras en su especialidad, denuncia que fue despedida por su implicancia en combatir los prejuicios con una mirada crítica sobre los modelos y el sesgo que se utilizan en I.A. a gran escala.

En 2019, los empleados de Google publicaron una carta pública dirigida a Alphabet, pidiéndole que redujera todas sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Los trabajadores también firmaron una petición en la que condenaban un contrato de computación en la nube que Google tenía con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. sobre el papel de la agencia en la separación de inmigrantes y familias en la frontera.

Cualquier trabajador de Alphabet podrá afiliarse mediante el pago de una cuota equivalente al 1% de sus ingresos, cifra que puede servir para solventar actividades, equipo legal e incluso una caja de resistencia en caso de una huelga laboral. La mayoría de los afiliados trabajan en Silicon Valley, pero el resto de los integrantes se encuentran en Nueva York, Massachusetts y Colorado. Pese al impacto que ha tenido la formación del sindicato, aún está lejos de obtener el reconocimiento como figura de negociación colectiva de trabajo en Estados Unidos, ya que la ley exige que estén representados al menos el 30% de los trabajadores de un centro de trabajo o de una división en concreto. Hasta ahora, el sindicato tiene un alcance leve: apenas representa 225 trabajadores de los 120.000 que tiene todo el grupo.

El sindicato está abierto a todos los trabajadores estadounidenses y canadienses de la empresa matriz de Google, Alphabet, incluidos los empleados a tiempo completo, así como los trabajadores temporales, proveedores y otros contratistas. Estos empleados no oficiales constituyen una enorme fuerza de trabajo "en la sombra" conformada por 135.000 personas, superando en número a los empleados directos, unos115.000, de Google.

Los trabajadores que construyen Alphabet, escriben código en lenguajes de software, limpian oficinas, sirven comida, conducen autobuses, prueban autos autónomos; realizan todo lo necesario para que este gigante tecnológico siga funcionando.

El vice de AWU Chewy Shaw afirma que “Nos unimos a Alphabet porque queríamos desarrollar tecnología que mejorara el mundo. Una y otra vez, los líderes de la empresa han antepuesto las ganancias a nuestras preocupaciones. Nos estamos uniendo - temporeros, proveedores, contratistas y empleados de tiempo completo - para crear una voz de trabajador unificada. Queremos que Alphabet sea una empresa donde los trabajadores tengan una voz significativa en las decisiones que nos afectan a nosotros y a las sociedades en las que vivimos”.

Alex Gorowara, miembro del AWU, dijo sentirse desilusionado por la salida de la empresa de su antiguo espíritu. "Hemos visto a Google perder su ética con el tiempo y, al mismo tiempo, se ha vuelto más hostil hacia las personas que intentan comportarse de manera ética. Hemos visto represalias, hemos visto carreras descarriladas, esto es en respuesta a eso".

En un comunicado, la directora de recursos humanos de Google, Kara Silverstein, dijo que la empresa "siempre ha trabajado duro para crear un lugar de trabajo de apoyo y gratificante" para sus empleados. “Por supuesto que nuestros empleados tienen derechos laborales protegidos que apoyamos. Pero como siempre hemos hecho, continuaremos interactuando directamente con todos nuestros empleados".

Amazon

Los trabajadores de almacén de Amazon, el minorista de comercio electrónico más grande de Estados Unidos, se han organizado para mejorar las condiciones de trabajo a la luz de las prácticas laborales de la compañía y su postura contra los sindicatos.

En noviembre de 2020, los trabajadores del almacén de Amazon en Bessemer, Alabama, se presentaron ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) para realizar una votación de sindicalización. La unidad de negociación incluyo a 1.500 empleados a tiempo completo y a tiempo parcial con representación del Sindicato de Tiendas Minoristas, Mayoristas y Grandes Tiendas.
Si bien algunos almacenes de Amazon están sindicalizados en Europa, ninguno está sindicalizado en los Estados Unidos. Las acciones de los trabajadores han incluido paros laborales y han ganado concesiones que incluyen aumento de sueldo, precauciones de seguridad y tiempo libre.

Como el minorista de comercio electrónico más grande de Estados Unidos, Amazon emplea a más de un millón de trabajadores en plena expansión. Las prácticas laborales de Amazon, se evidencian en las deficientes condiciones de trabajo, el aumento de accidentes y lesiones, la vigilancia mediante cámaras con reconocimiento facial de los trabajadores y las acciones del líder del comercio electrónico para bloquear la sindicalización.

Amazon contrató a los abogados antisindicales de la firma Morgan, Lewis & Bockiusii un bufete de abogados globales, que cuenta experiencia verificable en acciones para desactivar la iniciativa de sindicalización. Sus servicios profesionales, habían sido utilizados previamente por Amazon en la lucha contra la sindicalización del almacén de Delaware en 2014.

La nueva estrategia tuvo lugar. Amazon recomendó expandir la unidad de negociación a 5.700 trabajadores, en una audiencia de la NLRB, los abogados de Amazon y el sindicato establecieron un acuerdo de la unidad de negociación más amplia que la propuesta original. Incluyeron las contrataciones estacionales y los trabajadores médicos, de seguridad y de capacitación en el lugar. Estas tácticas desalientan la sindicalización, ya que una unidad de negociación más grande diluye la penetración del sindicato, habiendo organizado solo una parte de la unidad más pequeña.

La crítica europea a las prácticas laborales de Amazon supera la de sus prácticas en Estados Unidos. El primer convenio colectivo entre Amazon y un sindicato se firmó el 22 de mayo de 2018 entre Amazon y el sindicato italiano Filcams Cgil.

En Francia, durante la pandemia de COVID-19, los sindicatos participaron en el establecimiento de las condiciones para que los trabajadores del almacén volvieran al trabajo, incluidas las protecciones, una disputa que duró un mes. Aquellos que se ofrecieron como voluntarios para regresar antes, en una capacidad reducida, recibieron una bonificación y una jornada laboral reducida.

Alemania es el mercado extranjero más grande de Amazon, que abrió su primer centro logístico en 1999 seguido por el de Bad Hersfeld en 2009. Cientos de trabajadores de almacén de Amazon en Leipzig y Bad Hersfeld, organizados por el sindicato Ver.di, se declararon en huelga en 2013 por la clasificación de sus trabajadores y sus salarios. Posteriormente, Amazon mejoró los horarios de las horas extraordinarias, las salas de descanso e introdujo bonificaciones anuales.

En Polonia, Amazon abrió sus primeros centros logísticos cerca de las ciudades polacas de Poznan y Wroclaw en septiembre de 2014. Aunque opera en Polonia, atiende principalmente a los mercados extranjeros. Hay dos sindicatos involucrados en la organización de los trabajadores. El sindicato Inicjatywa Pracownicza (Iniciativa de los Trabajadores) que está activo en Poznan y el sindicato polaco más convencional y establecido Solidarność (que está afiliado a UNI Global Union). Durante una huelga alemana en 2015, debido a la proximidad geográfica de Polonia a Alemania, los pedidos cambiaron y aumentaron en Polonia. Varias decenas de trabajadores en las instalaciones de Poznan se vieron afectados por una sobrecarga laboral, a lo cual Amazon respondió aumentando el salario por hora en 1 zloty (divisa polaca).

Amazon es el segundo empleador privado más grande de los Estados Unidos después de Walmart, la compañía captura USD 4 de cada USD 10 gastados en línea. Tienen una vasta red de centros logísticos y están comprando rápidamente más bienes raíces; en septiembre de 2020, anunciaron planes para abrir 1.500 centros de distribución más en los suburbios de todo el país. Sin embargo, el comercio minorista es solo uno de sus muchos negocios: para muchos estadounidenses, sería imposible viajar de casa a la escuela o la oficina sin pasar a la vista de Ring, la cámara de vigilancia doméstica de Amazon.

Además, Amazon Web Services (AWS) controla casi la mitad del mercado de la nube pública y la compañía está invirtiendo dinero en otras empresas, desde entretenimiento hasta publicidad. Pone foco en la tecnología, sea cual sea el producto que venda. Un ingeniero en ciberseguridad de AWS sostiene “creemos que debido a que tenemos tanto talento y capital, deberíamos poder utilizar nuestra ventaja tecnológica para dominar cualquier mercado en el que decidamos entrar. Creo que sería difícil encontrar muchos estados nacionales que tengan un enfoque de seguridad tan sofisticado como Amazon”.

Las principales fuentes de ingreso de dinero de Amazon la producen el sector minorista de comercio electrónico y AWS. AWS es una máquina de hacer dinero. Hoy, el comercio minorista representa algo así como el 70 por ciento de los ingresos de Amazon. Pero AWS representa el 70 por ciento de los beneficios operativos de la empresa.

Alianzas sindicales mundiales

Los trabajadores de Alpha Global están preocupados por el evidente poder, www.algoritmomag.com/mineral-google-prueba-su-proyecto-de-agricultura-co...">https://www.algoritmomag.com/mineral-google-prueba-su-proyecto-de-agricu...">cada vez más grande, que las www.algoritmomag.com/calico-google-inmortalidad-humana/">https://www.algoritmomag.com/calico-google-inmortalidad-humana/">empresas tecnológicas están www.algoritmomag.com/google-adiccion-al-celular/">https://www.algoritmomag.com/google-adiccion-al-celular/">tomando en la vida de las personas, la necesidad de ir regulándolas y los problemas laborales que deben abordarse de manera global.

Alpha Global es el nombre que ha recibido una alianza mundial de sindicatos de más de 13 organizaciones de 10 países de trabajadores del gigante tecnológico Google. Los trabajadores de Bélgica, Estados Unidos, el Reino Unido, Irlanda, Suiza, Alemania, Dinamarca, Italia y Finlandia han sido los primeros en agruparse a nivel mundial en una de las primeras experiencias de sindicalismo global para hacer oír sus reclamos de forma más contundente. Alpha Global es afiliada a UNI Global Union, la federación sindical mundial que agrupa a 20 millones de trabajadores de múltiples sectores de la economía de los servicios, incluidos los de la información, las comunicaciones y la tecnología y los servicios (ICTS).

Amazon y Google son dos de los gigantes digitales que han obtenido un gran saldo económico en este período de pandemia pero que no se ha traducido de ninguna manera en un beneficio para sus trabajadores. La polémica no es sólo en Occidente, www.xataka.com/pro/32-130-horas-trabajo-semanales-opiniones-dispares-ceo...">https://www.xataka.com/pro/32-130-horas-trabajo-semanales-opiniones-disp...">lo mismo sucede con Alibabá, el gigante del comercio electrónico chino.

Las alianzas sindicales mundiales permiten a los trabajadores de diversos países impulsar objetivos comunes y mejorar las normas en todas las actividades de una empresa. Por ejemplo, la Alianza Sindical Mundial Amazon de UNI ha encabezado acciones internacionales relacionadas con reivindicaciones comunes. Las alianzas en empresas de ICTS como Orange y Telefónica permiten establecer y hacer cumplir principios globales, como el respeto de los derechos laboralesiii.

El sueño de que Google es un lugar al que muchos trabajadores y trabajadoras llegaron para cambiar el mundo y para hacerlo más democrático, la utopía del valle de California, llegó a su fin. Se encontraron con Alphabet suprimiendo la libertad de expresión y tomando medidas drásticas contra la organización sindical, a la vez que consolida el poder monopólico. Encontraron a la versión más predadora del capitalismo, el neoliberalismo.

Los trabajadores vuelven a confiar en los trabajadores. Retoman las experiencias de más de 100 años de organizarse en defensa de sus intereses. La voracidad del modelo Silicon Valley globalizado comienza a agrietarse. Muchos son los cambios tecno sociales y culturales que vivimos nublan nuestra mirada, con todo lo que han cultivado en las universidades formando informáticos, ingenieros y tecnólogos para los cuales la sindicalización de los trabajadores no se corresponde con la vida profesional como el interés por el bien común y la defensa de la vida en comunidad el modelo neo liberal no puede esconder su ADN, no puede dejar de maximizar las ganancias y minimizar los benéficos y derechos de los trabajadores y el bien común.

- Alfredo Moreno, Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno
@ticadata2

Bonus Track: agradecer a Félix Vallejos por acompañarme en estas reflexiones desde su experiencia con analista de sistemas. A Vito Di Leo por su constante generosidad en enseñarme lo mejor de nuestro (argentino) sindicalismo expresado en el libro Resistencia e Integración “El peronismo y la clase trabajadora argentina” de Daniel James y en las jugosas anécdotas con Avelino Fernández, dirigente metalúrgico y enorme figura de compromiso con los trabajadores y el tiempo político que le tocó vivir.

i https://alphabetworkersunion.org/">https://alphabetworkersunion.org/ Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">mailto:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
ii www.morganlewis.com/">https://www.morganlewis.com/">www.morganlewis.com/">https://www.morganlewis.com/
iii www.uniglobalunion.org/es/news/los-sindicatos-en-google-anuncian-una-ali...">https://www.uniglobalunion.org/es/news/los-sindicatos-en-google-anuncian...">www.uniglobalunion.org/es/news/los-sindicatos-en-google-anuncian-una-ali...">https://www.uniglobalunion.org/es/news/los-sindicatos-en-google-anuncian...

https://www.alainet.org/es/articulo/210934

Bogotá D.C., 19 de febrero de 2021 CE-9461-21

Señores
SUPERINTENDECIA DE SOCIEDADES
Doctor:
JUAN PABLO LIÉVANO VEGALARA
Superintendente de Sociedades
Ciudad.

ASUNTO: LIQUIDACIÓN JUDICIAL INMEDIATA DE SAC ESTRUCTURAS METÁLICAS S.A. NIT: 860031796-7

Desde el 23 de agosto de 2019, la empresa SAC Estructuras metálicas suspendió las actividades de la producción que venía realizando por muchos años. Dejó de cancelar salarios, prestaciones sociales y seguridad social a sus trabajadores.

A partir del 26 de septiembre del 2019, 28 trabajadores iniciaron una huelga indefinida que, a la fecha de hoy, de manera ejemplar se mantiene en pie de lucha. Los compañeros trabajadores afiliados a SINTRAIME seccional Soacha, sindicato filial de CUT Bogotá Cundinamarca, trabajaron en dicha empresa entre 20 y 35 años. La empresa no les ha cancelado más de 15 meses de salario, prestaciones sociales y se encuentra en mora el pago al Sistema General de Seguridad Social.

Estos compañeros han realizado varias acciones de mitin, movilización y acciones jurídicas. La solidaridad de la clase obrera ha sido constante y consecuente.

En la actualidad atraviesan un momento crucial. A la empresa SAC Estructuras Metálicas, cuyo espacio de trabajo se encuentra en Soacha, Cundinamarca, el 30 de noviembre del 2020 la Superintendencia de Sociedades, mediante “Auto” que le inicia el proceso de insolvencia en la modalidad de reorganización de la empresa, teniendo en cuenta que se encuentra bajo la normatividad de la Ley 1116 de 2006 entre otras. Esto obliga a la empresa a cancelar las deudas que tiene con los trabajadores. Sin embargo, SAC Estructuras metálicas, declara no haber sido notificada y expresa que los accionistas han decidido liquidar la empresa de manera voluntaria y que, por lo tanto, no es posible la reorganización de la misma. Realmente, esta acción se realizó el 10 de diciembre, después de ser emitido el “Auto” de la Superintendencia de Sociedades, y el proceso ya estaba debidamente legalizado.

La CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES DE COLOMBIA, SUBDIRECTIVA BOGOTÁ CUNDINAMARCA rechaza la forma como SAC Estructuras Metálicas pretende evadir sus responsabilidades con los 28 trabajadores y el pago del monto total que les adeuda, desconociendo el “Auto” de la SUPERINTENDENCIA DE SOCIEDADES que le inicia el proceso de insolvencia en la modalidad de reorganización de la empresa, teniendo en cuenta que se encuentra bajo la normatividad de la Ley 1116 de 2006, y demás normas concordantes.

Hacemos énfasis en el hecho de que a las 00:00 horas del 1 de diciembre del 2020 el “Auto” de la SUPERINTENCIA DE SOCIEDADES relacionado con SAC Estructuras metálicas del cual estamos hablando, fue publicado en la baranda virtual en Estado.

Solicitamos a la SUPERINTENDENCIA DE SOCIEDADES, que, con fundamento en la norma, en especial a la Ley 1116 de 2006, teniendo en cuenta que la empresa SAC Estructuras Metálicas no cumplió el “Auto” con la reorganización en los plazos señalados por el mismo, proceda a la liquidación judicial inmediata bajo los parámetros de la Ley 1116 de 2006. Todo ello en aras de salvaguardar las acreencias tanto laborales como externas. Nuevamente priorizamos el pago de lo adeudado a los trabajadores.

También hacemos el llamado a considerar las normas:

- Decreto 1074 de 2015, Decreto 065 de 2020, Ley 1676 de 2006 y lasdemás normas concordantes.

Atentamente,

COMITÉ EJECUTIVO CUT BOGOTÁ CUNDINAMARCA

Celmira Herera Urrea
Presidenta

José Julián Cabanilla
Secretario General

Olga Victoria Rivera Avellaneda
Departamento Juventud y Asuntos de la Niñez

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Los milmillonarios que vieron afectadas sus fortunas, recuperaron el nivel previo a la pandemia en apenas nueve meses, mientras que la pobreza en el mundo aumentó notoriamente y se sigue profundizando.

Por: Silvia Ribeiro

Nadie olvidará el 2020. Nunca antes tantos saludos de cambio de año fueron a propósito de terminar, dejar atrás, salir de ese año como de la peste, literalmente. Excepto varias de las más grandes empresas farmacéuticas, los titanes tecnológicos y unas cuantas trasnacionales más que aprovecharon el desastre para cosechar ganancias en volúmenes que la mayoría de la gente no podemos ni imaginar. Basadas además en enormes subsidios públicos y en no pagar impuestos, especialmente las plataformas digitales.

Según el informe “El virus de la desigualdad” (Oxfam, 2021), los milmillonarios que vieron afectadas sus fortunas, recuperaron el nivel previo a la pandemia en apenas nueve meses, mientras que la pobreza en el mundo aumentó notoriamente y se sigue profundizando. Para los miles de millones de personas de la población mundial en situación de pobreza, recuperar el escaso poder adquisitivo que tenían antes de la pandemia tomará más de una década. Algo además incierto. (https://tinyurl.com/23zy6zz9)

Desde el inicio de la pandemia, los 10 hombres más ricos del planeta (siete de ellos dueños de plataformas y empresas digitales) agregaron más de 500 mil millones de dólares a sus abultadas arcas. Oxfam pone el ejemplo de Jeff Bezos, actualmente el segundo individuo más rico del mundo, fundador de la plataforma digital Amazon. Con la fortuna personal que acumuló entre marzo y agosto 2020, podría haber pagado a cada uno de sus 876 000 trabajadores un bono de 105 000 dólares y aún seguiría siendo tan rico como al inicio de la pandemia.

Se hizo patente la destrucción o falta de sistemas de atención de la salud accesibles para las mayorías en la mayoría de los países. La educación formal se realizó con grandes limitaciones y en forma virtual en todos los niveles, aumentando en estos sectores también la brecha entre pobres y ricos. La carga de trabajo para las mujeres aumentó mucho más que para los hombres, también la violencia de género.

Al aumento brutal de la desigualdad que ya existía, se sumó el hecho de que las medidas restrictivas para contener los contagios dejaron una importante huella negativa en la interacción social y una ola de contención de las luchas sociales, al no poder participar en forma presencial en protestas, reuniones, etc. A tono con lo mismo, se enlentecieron e hicieron más injustas (por idioma, zonas horarias, acceso a internet) las discusiones en Naciones Unidas sobre alimentación, cambio climático, biodiversidad, y se limitaron seriamente las posibilidades de participación de la sociedad civil en esos ámbitos. La tendencia de los gobiernos del G7 hacia el resto de los países es convertir esas discriminaciones en permanentes.

Para las grandes plataformas digitales y empresas tecnológicas las ganancias han sido indescriptibles, pero no solo en dinero, también en poder y control. Ya están presentes en todas las industrias –¬incluso agricultura y alimentación– en el trabajo, educación, salud, comunicación, sistemas de gobierno, redes “sociales”, sistemas financieros. Todas y todos somos sus presas y el comercio de nuestros datos, sus principales fuentes de ganancia. Prácticamente no están reguladas en ninguna parte y apenas se ha comenzado tímidamente a intentar supervisarlas en algunos países, solo en aspectos parciales. No tiene precedente el peso y poder económico y de cabildeo de estas empresas frente a gobiernos nacionales e internacionales, sumado a que tienen control de sus datos e instrumentos.

A las medidas de Twitter de cerrar cuentas de quien considere según su criterio y conveniencia, se suma el reciente anuncio de Facebook e Instagram, de cerrar las cuentas que comenten que las vacunas podrían no ser efectivas o que el virus podría haber sido producto de una manipulación de laboratorio. Más allá de que existe mucha basura en internet (que las plataformas alientan), de que nos alegre que cancelen los mensajes de Trump o que estemos o no de acuerdo con posiciones críticas sobre las vacunas, el fenómeno de la censura ejercida por los gigantes tecnológicos abre una batería de preocupaciones.

Mientras Facebook – cuyo fundador Mark Zuckerberg es uno de esos 10 hombres más ricos del globo– sostiene que las vacunas son la solución para la pandemia y se arroga determinar qué y quien puede hablar sobre ellas, Oxfam explica en su informe que 9 de cada 10 personas en países pobres no tendrán acceso a las vacunas en este año, aunque varios de los países más ricos han comprado dosis para vacunar a toda su población tres veces. El debate de los muchos y diferentes impactos de esta industria es urgente e impostergable.

Pese a la debacle global que la pandemia ha causado, prácticamente nada se ha tocado de sus causas lo cual afirma las bases para que sigan preparándose próximas pandemias. Por ejemplo, para parar la destrucción de la biodiversidad que aumenta con megaproyectos mineros, de transporte, energía, expansión de la frontera agrícola. (https://tinyurl.com/1lydnlmh)

El panorama sin duda es sombrío. Que muchos aspectos del capitalismo hayan quedado al desnudo, también ayuda a combatirlo. Existe un creciente tejido de debates y acciones entre comunidades, organizaciones y movimientos populares que siguen actuando en solidariamente, pensando, cuestionando, construyendo.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC www.etcgroup.org

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